El balcón

Ignacio / Martínez

Alergia

PROVOCA fatiga ver discutir como niños malcriados a los dos grandes partidos sobre los antojos y condiciones en las que aceptarían un debate para las elecciones europeas. El interés general les trae sin cuidado: los negociadores del evento restringen temas, evitan preguntas indiscretas de periodistas, condicionan la cadena en la que se celebre el encuentro y establecen formatos tan rígidos que el debate o no se celebra o no tiene interés.

Si cabía alguna duda sobre el agotamiento del bipartidismo en España, aquí tienen un caso práctico. En Francia es tradición que los candidatos de todas las listas con representación previa hagan un gran debate en la televisión pública. El 22 de mayo France 2 ha convocado a los presidentes de todos los partidos franceses. Aquí la costumbre es que el candidato que lleva ventaja en las encuestas eluda la responsabilidad. Esta alergia es un desprecio a la ciudadanía que se suma a otros muchos: los políticos no escuchan la sociedad y se oyen demasiado a sí mismos. No es de extrañar que seis de cada diez votantes españoles piensen abstenerse.

Los candidatos a la Presidencia de la Comisión por las familias políticas europeas están celebrando debates en distintos países y en distintos idiomas. Un luxemburgués por el PPE, un belga por los liberales, un alemán por los socialdemócratas, un griego por la izquierda unitaria y un dúo de alemana y francés por los ecologistas son los principales tenores. Aunque se diga que el Tratado de Lisboa indica que el más votado será el jefe del próximo gobierno comunitario, por elección del Parlamento, eso no pasa de ser un compromiso de los partidos.

Quien lo designa es el Consejo de Ministros. Van Rompuy ha convocado para el 27 una cena en Bruselas de jefes de Gobierno para adelantarse al Parlamento. En el Consejo se sientan los que de verdad mandan y tienen atribuciones en temas sustanciales como la política económica y presupuestaria en la zona euro, asunto en el que el Parlamento pinta bien poco. Además nadie tendrá mayoría en la Cámara y el elegido deberá componer un apoyo suficiente.

Ayer, que era el Día de Europa, hubo una novedad. Se conmemoraba la propuesta de Robert Schuman en 1950 para crear la CECA, origen de la actual Unión Europea. Y el presidente francés se comprometió a designar al más votado como presidente de la Comisión. Es una audacia de Hollande, que difiere de los planes de la canciller Merkel.

Por el resto de Europa todo se debate. Mientras aquí nuestros dos grandes partidos siguen alardeando de sus caprichos, ajenos a su enorme desprestigio.

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