la ciudad y los días

Carlos Colón

Alhucema en calle Feria

NO es mi intención crear tensiones en la calle Feria, pero le sugiero a la Hermandad de Todos los Santos que pegue sus hermosas y fieles convocatorias de cultos el lunes inmediatamente posterior a la salida de la Virgen del Rosario. Ya sé que la tradicional novena de la Reina de Todos los Santos empieza el 24 de octubre, y que por ello lo lógico es que las convocatorias se peguen el fin de semana anterior. El problema es que la procesión del Rosario se celebra el penúltimo domingo de octubre, el mismo en el que en las puertas de las iglesias está pegada la felizmente invariable convocatoria blanca, azul y roja de Todos los Santos. Y así que les llega noticia de que, enmarcada por la orla con los óvalos del baldaquino y la torre, ya están los grupos de santos adorando la fotografía antigua de la Virgen, las nubes se apresuran a correr hacia Sevilla para vestirla de noviembre.

La ciudad seria de las devociones hondas y las procesiones en su fecha tiene como parte meteorológico el puntero del fraile capuchino -bola del mundo, reloj de arena, libro abierto- que se vende en la Papelería Ferrer para que su puntero nos diga si el tiempo será seco, revuelto, bueno, inseguro, ventoso, húmedo o lluvioso. Y tiene como páginas de su más íntimo y fiel calendario las convocatorias de las hermandades. Lo he escrito y dicho otras veces, pero permítaseme acogerme -con toda la modestia que impone el abismo de talento que nos separa- al precedente de Monet pintando treinta y una veces la catedral de Rouen.

Dijo el gran pintor que cuanto más viejo se hacía, más veces tenía que trabajar y repetir las cosas para captar el instante. Sumen a la vejez torpeza y disculpen que vuelva a decir que en nuestra ciudad, por lo menos para quienes saben leerla, es Adviento cuando se yuxtaponen las convocatorias del besamanos de la Amargura y del triduo de la Presentación; es Navidad desde que el nazareno y el armao que pintó Manuel Flores montan guardia en la orla de la convocatoria del besamanos de la Esperanza Macarena; es Epifanía desde que aparecen las convocatorias del quinario del Señor del Gran Poder. Y así hasta que, a partir de mediados de enero, las puertas de las iglesias exponen el hermoso collage de las convocatorias yuxtapuestas, superpuestas, desgarradas.

Por esta razón la Virgen del Rosario, según el calendario común, sale el penúltimo domingo de octubre. Pero según el calendario sevillano lo hace el siempre enlutado y lloroso inicio de noviembre. Lo dice la convocatoria blanca, azul y roja de la Reina de Todos los Santos. La Virgen en cuyo honor las memorias queman, no incienso, sino alhucema.

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