La esquina

josé / aguilar

Andaluces dando la nota

TRES diputados se han convertido en noticia en el Debate sobre el estado de la Nación. Protagonistas, no del debate en sí, sino de hechos que llaman la atención sólo en el terreno de la anécdota circunstancial. Uno, de forma involuntaria, el valenciano Joan Baldoví, que se desvaneció durante su intervención y se recupera con normalidad. Los otros dos, andaluces, que dieron la nota voluntariamente, y no sé si se recuperarán.

A la parlamentaria malagueña Celia Villalobos, propensa a epatar, la pillaron jugando en su tableta a un afamado juego, Candy Crush. Hay vídeos circulando. Nada que no hagan multitud de diputados en todos los debates. Lo malo, para ella, es que el del martes no era un debate cualquiera, que en ese momento estaba ejerciendo de presidenta del Congreso -es decir, máxima autoridad de la sesión y ordenadora de su desarrollo- por ausencia del titular de la Cámara y que quien intervenía era el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Su jefe. Faltó al respeto a todos los diputados y despreció a quien la puso en el cargo que tiene. Un pésimo ejemplo.

El granadino Manuel Pezzi, ex consejero de Educación y de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (en los años 90), también desatendió al orador Rajoy. En cuanto le oyó hablar de la corrupción de los ERE y los recortes en sanidad, se le activó un resorte patriótico-partidista: sacó una bandera de Andalucía y se envolvió en ella entre indignaciones y aspavientos. La plegó, mascullando, cuando el presidente Posadas se disponía a expulsarlo. El hombre había acudido al Congreso dispuesto a hacerse notar. ¿O es normal que un diputado lleve encima la bandera de su comunidad autónoma? Las banderas están bien en los mástiles, actos oficiales y manifestaciones, no en los escaños.

Aún no he logrado comprender las razones que han llevado a un político tan veterano y sólido como Pezzi -que fue portavoz socialista en el Parlamento andaluz- a perpetrar una acción tan infantil y antisistema. Más propia de un insurrecto abertzale que de alguien que ha gobernado y lleva treinta años en las instituciones. Todavía comprendo menos que sus compañeros del PSOE andaluz, en vez de correr un tupido velo, estén jaleando su gesto atrabiliario como si de un acto heroico se tratara.

El caso es que Rajoy no ofendió a Andalucía. Si acaso, ofendió o insultó a los gobernantes andaluces. Pero, claro, Pezzi ya iba con la bandera preparada...

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