La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Andalucía en la sociedad posfinanciera

DANIEL Bell ha muerto a la edad de 91 años. Fue el sociólogo de la sociedad posindustrial que hace medio siglo supo ver una sociedad que tendría "docenas de miles de terminales en hogares y oficinas colgados de ordenadores centrales, proporcionando comunicación y servicios de información de todo tipo, sobre libros y ventas al por menor". En los años sesenta esto sonaba a ciencia ficción, pero era la visión de un futurólogo excepcional, capaz de predecir la llegada de internet, una economía basada en el conocimiento y la globalización de la relaciones. A través de sus libros nos habló de la transformación del trabajo, de la sociedad y sus valores. En su obra Las contradicciones culturales del capitalismo, destacó que el consumismo y el bienestar que proporciona el capitalismo minan los valores de autoexigencia y trabajo. La gratificación instantánea, el individualismo (liberal y del movimiento de la contracultura) y el crédito fácil se combinan para producir una crisis moral.

Es peculiar la visión y referencia al crédito y el papel preponderante de los servicios financieros en la sociedad posindustrial. Como decía hace poco Stephane Hessel en una conversación con Jean Daniel: "Jamás el poder financiero ha sido tan arrogante". Y, en efecto, se trata ahora de que la inversión y la capitalización predominen sobre la especulación y el crédito, volviendo a la realidad de empresas, ya sean pequeñas, medianas o grandes, capaces de generar una producción sostenible y buenos empleos.

Sólo por la esperanza en un futuro con estas características se explican las expectativas que ha creado el circuito de pruebas conocido como anillo ferroviario, que al instalarse en la comarca de Antequera se sitúa simbólicamente en el corazón de Andalucía. Es una iniciativa que agrupa a universidades, parque tecnológico, inversión pública y privada, y ofrece la ilusión de un nuevo tipo de economía. En las últimas décadas hemos tenido un fuerte crecimiento basado en el turismo, la construcción y los servicios asociados a estas actividades, pero la crisis financiera ha puesto cruelmente de relieve que sin una masa muscular industrial no se crean empleos estables y de calidad. Siempre hemos pensado en tres elementos necesarios para una industrialización moderna: financiación, empresarios y conocimiento. Hoy la financiación o, mejor, la inversión directa está disponible en la economía internacionalizada cuando hay proyectos que valen la pena. El empresario innovador debería surgir ante el agotamiento de actividades tradicionales y el conocimiento se genera y aplica cuando existe demanda empresarial.

Este tipo de proyectos son representativos de lo que necesita Andalucía. Nuestras infraestructuras de comunicaciones, sanitarias, universidades, inmobiliaria, servicios de todo tipo, territorio y recursos son una buena base para una nueva economía cuya espina dorsal sea la empresa manufacturera, cualquiera que sea su campo, siempre que opere con elevada tecnología. La economía de la sociedad posfinanciera tendrá que recuperar lo que fueron virtudes de la sociedad industrial y de servicios, evitando sus excesos.

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