la tribuna económica

Gumersindo / Ruiz /

Año cerrado, año abierto

HACE un año publiqué un artículo titulado La renta variable europea irá bien en 2011 que no pudo ser menos acertado. El Eurostoxx 50 ha caído casi un 18%, la bolsa alemana más del 15%, la francesa casi un 18% y la española un 14%. Es escaso consuelo que esto haya ocurrido con caídas mundiales de alrededor del 20%, y que sólo Estados Unidos haya acabado el año en positivo. Sin embargo, las razones que daba hace un año para justificar las subidas siguen siendo válidas.

La primera razón es que la zona euro no tiene déficit de balanza de pagos y el euro se mantiene fuerte como moneda con respecto al dólar; este dato sigue estando ahí, pese al débil crecimiento del área. El segundo argumento era que las correcciones sufridas, y los beneficios previstos y dividendos hacían atractiva la inversión en bolsa: esto ha sido así y las empresas han tenido un comportamiento significativamente mejor que los países. En tercer lugar se apuntaba a la liquidez de los bancos centrales y los bajos tipos de interés, en un entorno de baja inflación, como una situación ideal para la bolsa, lo cual se ha cumplido. El cuarto punto era la reasignación por inversores institucionales y minoristas de renta fija a renta variable, por las dudas sobre la deuda pública y los bajísimos intereses de aquella que supuestamente (como la alemana o norteamericana) no tiene riesgo. Una quinta cuestión era que las cotizadas europeas se veían con buenas perspectivas en los mercados mundiales, con abundante liquidez y poca presión de costes, con la excepción de los bancos (que no se recomendaban). Por último, preveíamos un futuro de más regulación y menos endeudamiento, menos aventura en los negocios, y mayor estabilidad en las inversiones a largo plazo; y ésta es la senda por donde han ido las empresas este año. Prácticamente no ha habido empresas europeas con calificación crediticia con impagos; a nivel mundial estos han caído de 265 en 2009 a 81 en 2010, y 44 en 2011 (la mayoría en Estados Unidos). Los sectores que recomendábamos: recursos básicos, alimentación, minería y distribuidores minoristas no han sido los peores; pero la verdad es que la caída de las bolsas ha afectado a todos.

Hay, al menos, dos cuestiones relacionadas que suponen una enseñanza en 2011. Una ya la teníamos en cuenta, pero nos sorprende de nuevo, y es que todo se mueve a la vez: acciones, tipos de interés, energía, materias primas, divisas, en tándem con la deuda pública con riesgo, impidiendo la diversificación, y ha sido el determinante de la huida de la bolsa, y casi cualquier otra inversión, hacia posiciones de liquidez. Otra, el extraño funcionamiento de las bolsas mediante operaciones muy rápidas y automáticas que producen iliquidez y hunden las cotizaciones. Dicho esto, mantendría casi palabra por palabra lo que decía hace un año, porque las empresas europeas siguen presentando valor; pero los supervisores deberían garantizar que el funcionamiento del mercado responde a las características de liquidez y transparencia que esperan los inversores, porque si no puede haber una actitud contraria a un mercado con un comportamiento tan persistentemente negativo.

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