Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Antena 5

FUE a principios de los 90 cuando el espectador español, por la mayoría democrática del mando y del aburrimiento, proclamó al modelo italiano como eje de nuestras parrillas comerciales, y con ello, la muerte lenta de la Primera, ahora La 1.

Dos empresas italianas pelean en paralelo por los millones de la publicidad española. Una de ellas, Mediaset (Berlusconi), forma una bien avenida escena de matrimonio con el capital vasco de Vocento. La otra, la editorial De Agostini, juega a tres bandas con el capital catalán de Planeta en San Sebastián de los Reyes.

Como vasos comunicantes, como colosos ligueros, si a una le va bien en audiencia a la otra, necesariamente, le tienen que fallar las cifras, lo que no es óbice para mantener pingües beneficios. Hace algo más de dos años Antena 3 parecía imbatible, volando alto como un gavilán, un día antes de contratar a María Teresa Campos. Con unos estrenos afortunados en el prime time, Telecinco recuperó sus posiciones y volvió a liderar la clasificación del audímetro y la lista de favoritos de las agencias.

Durante año y medio Antena 3 vagó en pena, sin funcionarle ni un reality ni un culebrón. Pero desde el mes de diciembre, sin embargo, parece sonreírle todo, justo cuando va descendiendo, casi de forma inexplicable y sin remisión, los índices de Telecinco. La televisión se parece cada vez más a la Bolsa y todas las predicciones han fallado. La cadena que parecía más fuerte, con más fondo de armario, empieza a comprobar cómo se desgasta Yo soy Bea, Aquí hay tomate, Los Serrano, pierde los duelos directos y debe recurrir a la copia salvaje como el Tú sí que vales. Por parte de Telecinco ha podido existir un exceso de confianza, un abuso de su suerte y de su oferta. Pero si quieren les aporto una explicación racional: en cuanto han contratado a la Campos parecen haber quedado gafados.

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