La ciudad y los días

Carlos Colón

Apaga y... que se vayan

LAS Galas del sábado de Laurita Valenzuela y Joaquín Prat eran menos antiguas. Noche de fiesta de José Luis Moreno era menos hortera y tenía menos sonrisas estiradas de señoras enfundadas en tiesos trajes de noche. Cine de barrio, con Parada y hasta el pianista Pablo Sebastian incluido, era menos glamoufriqui. Me refiero a la Gala de Andalucía que Canal Sur perpetró el miércoles para celebrar el Día de Andalucía. Es curioso cómo RTVA, cual retrato de Dorian Gray, revela el verdadero rostro de folclorismo rancio, modernidad hortera, vulgaridad ramplona y fomento de la pasividad clientelista de la Junta de Andalucía que, como dijo su presidente en el acto institucional del Maestranza, presume de habernos "convertido en una tierra moderna que aspira a situarse en pie de igualdad con las regiones más avanzadas".

La realidad es la que es y el público quiere ver lo que quiere ver, es cierto. El programa más visto en la historia de Canal Sur fue la final de Se llama copla del pasado sábado: un share del 52,7%, una audiencia media de 1.515.000 espectadores y un minuto de oro (0:17 horas: votación sobre la actuación de Antonio Cortés) con 1.791.000. Pero para ganar audiencia dándole al público lo que quiere ver ya existen las televisiones privadas. El papel de las públicas debería compensar la oferta del mercado ofreciendo lo que las privadas no quieren o no pueden ofrecer; promocionar a los creadores andaluces que, por la autenticidad o el carácter minoritario y diferente de sus propuestas, no tienen cabida en el mercado audiovisual nacional; difundir el patrimonio cultural andaluz (histórico, folclórico, actual) entre los andaluces; y, en coincidencia con otras acciones educativas y divulgativas, no sólo engrosar audiencias exaltando el casticismo (Se llama copla) o sometiéndose a las leyes más groseras del mercado (Gala de Andalucía) , sino ayudando a que los andaluces se reconozcan tal como son a principios del siglo XXI y tal como pueden llegar a ser si se abren a nuevas sensibilidades sin dejar de ser ellos mismos.

Están de más numeritos como el de la saetera y el rapero acompañados por una banda de cornetas y tambores (pesadilla aculturadora dónde las haya) o actuaciones de gentes que nadan con éxito por los canales del mercado -Estopa, Sergio Dalma, Antonio Orozco, Melendi, Chenoa, María Isabel, Manu Tenorio, David Bustamante- sin necesidad de que los andaluces les financien a través de su televisión pública. Si tras tantos años de Gobierno socialista esto es lo que da de sí la RTVA para celebrar el Día de Andalucía, apaga yý que se vayan.

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