Visto y oído

Antonio / Sempere

Apariencias

EL caso de la niña guapa que suplantó a la fea en la Oda a la madre patria de la ceremonia inaugural ha escandalizado a muchos. Un disidente chino lanzó el anzuelo y los medios han picado, convirtiendo en asunto de Estado lo que no deja de ser mera anécdota, de las mil que se dan detrás de cualquier tramoya que se precie. Y esta era la mayor tramoya del planeta, no lo olvidemos.

Los chinos nos dejaron ver, sin trampa ni cartón, sin disimular las apariencias, cómo ocho miembros de su ejército, con paso robótico, como máquinas y no como personas, izaron la bandera olímpica. En Pasando olímpicamente Rubén Amón no se cortó un pelo a la hora de denunciar la situación. Es chocante que tenga que ser en un espacio humorístico el encargado de hincar el diente a este tipo de asuntos.

Juan Luis Cano y Guillermo Fesser se crecen en las entrevistas. La realizada al ministro Moratinos marcó un hito en el género de conversación en zapatillas. Por otro lado, fue delicioso el encuentro con los príncipes de Asturias. Y escuchar a doña Letizia despedirse de la pareja con un me alegro muchísimo de haberos visto. El me alegro mucho de verte es una expresión que estamos acostumbrados a pronunciar cuando nos despedimos de alguien querido, pero muy a la larga podemos escucharla de boca de un miembro de la realeza. Tan cercana y tan encantadora con Gomaespuma. Sin necesidad de guardar las apariencias. Con verdad de la buena.

Verónica Forqué imparte un taller en la recta final de los Cursos de Verano de la Complutense. En las clases, los alumnos dedican tanto tiempo a actuar como a relajarse. Respiran, se tumban sobre almohadones, practican el ommm. Sin relajación previa no hay interpretación que valga. No vendría mal a más de un dirigente político apuntarse a un taller de éstos.

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