DIARIO DE PAQUILLO

Por Francisco Fernández Peláez · Marchador

Aprender a sufrir

EN el Hotel Ichibata todo son atenciones para los deportistas extranjeros. La comida es para mí una dura tentación pues nos sirven sushi, carnes típicas y otros manjares, que yo tengo que rechazar amablemente para centrarme en mi dieta de proteínas e hidratos. Una pena.

No recordaba lo disciplinados que son los japoneses, tienen que hacerlo todo a su manera, no dejan que lo hagamos a la nuestra. En el aeropuerto los asientos están orientados mirando a la pista de aterrizaje, la gente se sienta y no media palabra, ni se mueven. Tienen normas hasta para recoger y facturar las maletas ordenadamente y para subir a los autobuses de forma civilizada. Increíble. Hoy ha sido mi primer día de entrenamiento, hemos completado un rodaje suave de una hora, parece que el tiempo nos ha dado una pequeña tregua y ha amanecido nublado, aunque con mucha humedad, y he logrado terminar bastante fresco. Creo que este año no hace tanto calor, o por lo menos esa ha sido mi impresión en las 48 horas que llevo en Matsue. Psicológicamente, en esta ocasión vengo más preparado para luchar contra el enemigo número uno: el calor. Por eso además de cuidarme, descansar y afinar la forma, también llevo a cabo mis últimos entrenos mentales, que consisten básicamente en aprender a sufrir en un escenario de calor y humedad, lo más parecido posible al que se dará el próximo 16 de agosto. Tras la paliza, 6 kilómetros por la tarde y una sesión de estiramientos con mi fisio Juan Luis, siempre con la botella en la mano, porque la buena hidratación es otro de los factores clave.

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