Juan Ruesga Navarro

Arquitectura efímera

PASADAS las fiestas de la ciudad, es un buen momento para reflexionar sobre la arquitectura efímera en la Feria de Abril y en el Corpus. En la Feria se ha fijado el recinto de calles y casetas y, de hecho, se ha regulado la forma exterior de las casetas, que ya varían muy poco de un año a otro. Curiosamente, frente a la práctica repetición de todos los elementos formales de la Feria hay dos que se modifican todos los años: los trajes de flamenca y la portada de la Feria. En el atuendo femenino se produce una constante evolución, adecuando tipos, colores, tejidos, etcétera, con el fin de conseguir el mayor realce del cuerpo de la mujer y su donaire en el baile por sevillanas. Por contraste, la portada de Feria sigue buscando nuevas propuestas cada año que nos dicen muy poco. Nuevos diseños que parten de varios pies forzados: las dimensiones ya fijadas, los anclajes ya realizados para la cimentación, así como el sistema constructivo. Y otro pie forzado es que la portada esté inspirada en la arquitectura de la ciudad o en alguna conmemoración. No cabe duda que la portada de la Feria de Abril supuso un hallazgo dentro de la arquitectura efímera y festiva sevillana y es determinante en la instalación del nuevo recinto ferial en Los Remedios.

Pero en las últimas décadas, salvo excepciones, que siempre las hay, el diseño de la portada de Feria ha ido nutriéndose de composiciones fuera de escala de monumentos de la ciudad, hasta convertirse en una suerte de monstruo de Frankenstein, hecho de retales de aquí y de allá. Sé que hay muchos buenos profesionales trabajando durante el año para presentar una propuesta bien pensada y trabajada. Pero, en mi opinión, son demasiados pies forzados. Y el trabajo, cariño y dedicación de todos estos artistas creo que se merece algo más.

La distorsión se acentúa en el Corpus con las portadas en la Plaza de San Francisco. De arcos triunfales en su origen, con variedad de elementos y materiales a lo largo de la historia, al repetir los pies forzados ya mencionados en el párrafo anterior, se han convertido en una especie de abducción de elementos de la ciudad.

Las dos portadas de este año evocaban el pórtico de la Iglesia de Santa Ana en Triana y eran lisas por la cara interior, la que da precisamente al altar central. Creo que olvidaba su origen de arco triunfal, que siempre tienen dos caras, para expresarse como una portada arrancada, sacada de su lugar, que sólo tiene forma por un lado. Por el otro queda la superficie sin expresión. Ése es mi sentir.

La llamada arquitectura efímera siempre ha estado vinculada desde su origen a la fiesta, al rito y al acontecimiento social o político. Destinada a durar un periodo de corta duración y a ser disfrutada de manera breve e intensa y a conseguir en ocasiones una fascinación que el objeto y los edificios destinados a durar no alcanzaban. Como paradoja local, en Sevilla casi somos más continuistas con la arquitectura efímera que con la arquitectura real.

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