la ciudad y los días

Carlos Colón

Arrasar por mor de la modernidad

NO alcanzo a comprender por qué Alfonso Guerra, que es un hombre inteligente y uno de los representantes de la renovación socialdemócrata a la que voté tantos años, identifica la derecha perezosa con quienes "quieren dormir sobre las túnicas de la tradición y arrojar a los sevillanos a un futuro declinante entre música y rezos", como si tales cosas fueran negativas. Dormir sobre túnicas de la tradición es bueno o malo según el tiempo que dedique a dormir, la naturaleza del sueño, la túnica sobre la que se duerma y el concepto de tradición que se tenga. Dormir mucho abotarga; pero dormir poco hace que vaya uno durmiéndose y dando cabezadas por todas partes.

Tampoco es lo mismo el sueño etílico o el del vago que el descanso reparador tras una dura jornada de trabajo. Hay un sueño socialista, proletario, de izquierdas, que es el que el socialismo histórico reivindicaba cuando exigía para la clase obrera ocho horas de trabajo, ocho dedicadas a la formación y ocho para el descanso.

Y tampoco entiendo por qué liga la música y los rezos a un futuro declinante. Todo depende de qué música se oiga; y de a quién y cómo se rece. ¿O es que escuchar a Mahler o Bruckner -por citar dos músicos queridos por Guerra-, leer la Biblia o a San Juan de la Cruz y rezar con la recogida serenidad que en versión profana puede ser ese hablar a solas de quien espera hablar con Dios un día, condena a un futuro declinante? En cuanto a lo de la tradición, ¿por qué ha de ser negativa si se la toma en su acepción de transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos o costumbres hecha de generación en generación? A su mejor tradición apeló el PSOE cuando acuñó el lema "Cien años de honradez" bajo el que un gracioso escribió: "…y ni uno más".

Después Alfonso Guerra lanzó un jeroglífico verbal, al parecer apuntando a IU, que le dio a su propio partido una bofetá digna del criado de Anás al criticar a quienes "muestran una hostilidad hacia las tradiciones que descansan en los corazones de los sevillanos" y "pretenden arrasar con ellas por mor de la modernidad". ¿Se refería a Monteseirín? ¿Aludía a las setas de la Encarnación o a la devastación enlosetá de la Alameda? Porque no conozco mejor ni más breve definición de lo que el PSOE ha hecho aquí que esta de arrasar por mor de la modernidad. Y de una modernidad, añado, entendida al modo franquista de los años 60 y 70 que confundía lo nuevo con lo moderno, lo viejo con lo antiguo y pagaba el desarrollo al precio del patrimonio. Como si la destrucción de la ciudad histórica fuera la única forma de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

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