Pantalla electoral

Francisco Andrés Gallardo

Asalto a la ficha roja del parchís

EL encuentro andaluz fue una fatigosa partida de parchís en el que todos jugaban contra la ficha roja, obligando en el caso de Diego Valderas a discutir de perfil con Chaves. Una distribución en rombo hubiera sido más acertada para este debate a cuatro. Para esquivar suspicacias, Canal Sur erigió una decoración no-colora, con listones blancos que dibujaban suaves volúmenes de sombra y, como contraste, un brillante suelo basáltico. Los ingredientes no mejoraron el aliño de un coloquio soporífero (en una noche de mucha competencia), a la altura de la política regional. Los jugadores simulaban acelerar el ritmo de la partida, pero en todo momento aparecía la voz del impecable moderador, o más bien interruptor, Carlos María Ruiz, cortando unas intervenciones que podían haber sido más concisas. "No da tiempo a nada", se quejaba Arenas de unas reglas de juego fijadas por su equipo. Si en 59 segundos da tiempo de sobra a argumentar, los 150 segundos de cada intervención de anoche daban para algo más si los implicados se hubieran acordado que estaban en la televisión, no en el Parlamento. Una vez más, el debate fue en gran medida desperdiciado por sus jugadores: más propuestas y menos reprochar. Y bien por la inclusión del intérprete de signos, al que olvidó la Academia.

Si Rajoy había elegido una vestimenta más acertada en la noche del lunes (aunque su arreglo de barba lo avejentaba), Chaves fue quien se presentó mejor a esta partida. La corbata roja sobre camisa blanca y traje gris era más audaz que el reservado, y anticuado, terno de Arenas; la talla demasiado grande del de Valderas, con corbata cofradiera, y la complicada combinación azul-verde de Julián Álvarez. El de CA es el que mejor transmitía y estaría llamado a mayores metas en otro barco.

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