Desde el fénix

José Ramón Del Río

Atorrante

EN Diario de Cádiz, que presume con razón de antigüedad, aparece a diario una sección en la que se recogen las noticias más destacadas del mismo día publicadas hace 125, 100, 75, 50 y 25 años. El criterio de selección, quizás no sea el objetivo de la importancia de la noticia, sino el subjetivo y más acertado del seleccionador que las escoge (J.M. Otero), en razón de su originalidad o curiosidad. Pues bien, hace pocos días podíamos leer que hace 75 años "el muelle de Cádiz está atestado de golfos y atorrantes". Lo de "golfo", aunque con distinto significado que el que se usa en la noticia, se ha oído mucho últimamente, por lo que no se podría considerar un palabra perdida. En cambio, "atorrante" era para mí una palabra casi olvidada, aunque en mis años mozos, se la oía decir con frecuencia a mis amigos mayores. Al leerla, ahora, en el periódico, he tenido la sensación de encontrarme con algo querido y muchos años extraviado.

Inmediatamente me he ido a consultar "Al que Todo lo Sabe" (o sea, a Google) y allí se nos cuenta el origen controvertido de la palabra. Sin duda, que se trata de un insulto que, por la acumulación de erres, suena más grave de lo que es realmente. Dicen unos que cuando se construía el alcantarillado de Buenos Aires, los peones procedentes del mundo rural dormían en el interior de las grandes tuberías, que llevaban la marca del fabricante: A. Torrans, y así se llamó "atorrantes" a aquellos pobres desgraciados a los que su trabajo le daba malamente para comer, pero no para una cama. Otros dicen que la palabra viene de "torrar" que, en Río de la Plata, es equivalente a dormir, con lo que la palabra, hace referencia al holgazán. En Uruguay se pagaba a los desocupados para que torraran el café. Aunque el Diccionario dice que la voz no es española, sino de origen argentino o uruguayo, con los significados de vago, holgazán, vagabundo, descarado, gandul, en euskera existe la palabra "atorra", que significa camisa, por lo que puede aludir a los "descamisados". Aparece también en la canción de Serrat ("viene del Poble Sec ese atorrante universal, charnego y trashumante..."). En fin, también es equivalente a "tostón" cuando algún literato escribe: "el cura dijo un atorrante sermón".

Ya que el Diario ha puesto de nuevo en la circulación del lenguaje esta eufónica palabra, prometo usarla con tino y mesura. Para mí atorrante no es el vago, holgazán, golfo y descarado, sino el que te toma por las solapas de la chaqueta y te presume de laboriosidad, de eficacia, de don de gentes y de gracejo y, en realidad, es un pelma que te da el tostón. Con estos datos que le doy podrá usted identificarlo y, cuando se encuentre con su amigo el atorrante,, cambiar de acera.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios