opinión

Manuel Barea

Atrapados en el tiempo

UNO va a un acto de un partido político -a esa parte "abierta a los medios" por la que parece que hay que dar gracias por semejante detallazo-, llámese Interparlamentaria del PP, Comité Director del PSOE o Lo Que Sea de IU, y no más empieza a hablar el primer interviniente la jeta se te transmuta en la de Phil Connors en Punxsutawney el 2 de febrero. Se siente hasta el frío del tiempo congelado. Uno mira a izquierda y derecha y descubre el estancamiento. Esto fue ayer, el mes pasado, hace dos años, cuando empecé. Si son otras personas, no noto la diferencia por lo que dicen, quizá por como visten o como se peinan (algunas ni eso), pero son las mismas palabras, los mismos gestos. ¿Dónde he oído yo esto antes? ¿Ayer, el mes pasado, hace dos años, cuando empecé?

Esa apertura a los medios es "para dirigirnos a la sociedad a través de ustedes", oigo. Es un obsequio del cenáculo, que ha concluido el asunto que prefería tratar a puerta cerrada y ahora hace como que se desnuda y se transparenta. Pero es mentira. No se quitan ni un calcetín. Y lo que se oye es un discurso hecho con receta de ropavieja. No hay cocina creativa en los fogones de los partidos. Su menú es de microondas: recalentado. Eso sí, cada uno vende en sus carteles que sus sobras son las más sabrosas y nutritivas y de digestión más sana.

Pero los comensales sufren entre ardores la repetición, una y otra vez, del mismo menú. Y ya han salido las primeras úlceras. Por eso, los chefs de los partidos hacen como que se preocupan ahora del recelo que provocan entre esa clientela que ya no está dispuesta a tragar cualquier bazofia y menos a un precio tan caro y que prefiere el ayuno -la abstención- a empacharse con más de lo mismo. Y claro, eso condena a sus chiringuitos al cierre.

Para postre les invito a lo mejor con diferencia de este texto. Lo escribió George Orwell en 1946. "Deberíamos reconocer que el actual caos político guarda relación con la decadencia del lenguaje y que podríamos conseguir alguna mejora si empezáramos por lo verbal. El lenguaje político -y con variantes, ello es cierto de todos los partidos políticos, desde el Conservador al Anarquista- está pensado para que las mentiras suenen a verdades". Hace 66 años. ¿Es o no es el Día de la Marmota?

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