RELOJ DE SOL

Joaquín Pérez Azaústre

Austeridad

OIER Lakuntza Irigoyen no acumula sueldos, pero sí matrículas de honor. Oier, por no tener, ni siquiera tiene una vida del todo fácil y normal, porque padece el síndrome de Wolfram, una enfermedad degenerativa que le ha dejado ciego, con problemas de audición y diabetes. Sin embargo, es un chico muy listo: estudió Ciencias Químicas en la Universidad de Navarra y en su expediente abundan los notables, los sobresalientes y las matrículas de honor. Sólo un aprobado, con lo que estamos ante el "criterio de excelencia" sobre la concesión de becas del ministro de Educación, José Ignacio Wert. Por ese mismo baremo, mereció una beca de investigación para realizar la tesis doctoral sobre Química Cuántica en la Universidad del País Vasco.

Oier recibía, por su grave minusvalía, una prestación económica por discapacidad. Pero, en noviembre de 2010, el Instituto de la Seguridad Social se la reclamó por considerarla "incompatible" con sus dos últimos años de beca. Así este chico sordo, ciego, con diabetes y brillantísimo, tenía que devolver nada menos que 11.150 euros. Lo explicó su padre: "Mi hijo tiene unos gastos para poder llevar una vida normalizada que el resto no tiene. Además, el dinero de la beca es para investigar". Oier fue a juicio. Su abogado reivindicó su condición de estudiante: "Es un contrato de personal investigador en formación para la obtención del grado de doctor, no equiparable a un trabajo. No es una actividad lucrativa". Y claro, Oier ganó: el INSS admitió su error y ahora sólo le exigen los 1.698 euros correspondientes a la ayuda percibida desde mayo de 2010, cuando firmó un contrato de prácticas.

Ahora, pienso en los políticos. Nuestra la ley no autoriza el cobro de dos sueldos públicos. Pero si uno percibe un sueldo del erario público y otro de su partido, es posible la acumulación. El caso más famoso quizá fue el de María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha y de gran actualidad dominical por el congreso del PP en Sevilla, que acumuló tres sueldos en 2010: el de senadora, el de secretaria general de su partido y los trienios del Ministerio de Justicia por su condición de abogada del Estado. Tampoco quedó lejos Pedro Solbes, que hasta renunciar a su escaño en 2009, tras abandonar el Ministerio de Economía, cobraba su sueldo de diputado y dos pensiones, una como ex ministro y otra vitalicia por tener más de 65 años y haber sido comisario europeo. Pienso en las dietas y complementos que alcanzan varios miles de euros anuales y recuerdo los 11.150 que pedía el INSS a Oier Lakuntza Irigoyen. Pienso en un sistema que parece creado para hostigar al más necesitado y potenciar siempre al poderoso. Pienso en la reforma laboral, y en los verdaderos causantes de esta crisis, y me parece que hablamos de lo mismo.

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