Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

Autos racimo

NO sé si la juez Mercedes Alaya es bética, pero el impacto de su último auto rivalizaba en las redes, en las web de los periódicos y en las emisoras de radio con la tanda de penaltis de Turín, donde el Sevilla abundó en el maleficio secular que pesa sobre el Benfica en sus competiciones europeas: los lisboetas condenados a cien años de soledad parece que no tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra. Diego Valderas, vicepresidente de la Junta, es un malpensado, y cree que los autos de Alaya coinciden con hitos políticos, tal como este último con la campaña de las elecciones europeas. También lo opinan el coordinador de IU, Antonio Maíllo, y el líder de Comisiones, Francisco Carbonero, mientras en el PSOE guardan un silencio estratégico.

El último auto de la juez tiene forma de bomba racimo, y va a derramar a 25 imputados durante la última semana de campaña electoral de los comicios europeos, incluido el siempre sorprendente Francisco Javier Guerrero. Lluvia de titulares y fotos para un fin de campaña: desde el presidente de Unicaja, Braulio Medel, al antiguo jefe de los servicios jurídicos de la Junta, Francisco del Río. Pues, eso, que Valderas es un malpensado, y el PSOE calla. Quien sí ha hablado es el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, para certificar que la imagen de Unicaja se ve empañada con la imputación de su presidente, al que le recomienda reflexionar sobre su dimisión. Se vuelve a decir: la imputación, más que una garantía jurídica, es una estrella de David en la solapa.

Algunos imputados del caso de los ERE tardaron hasta dos años en ser citados por la juez Alaya; se tomó su tiempo, y el declarante, también, o eso se supone. No parece muy garantista con los derechos del procesado que a estos nuevos imputados se les comunique en un auto que deben declarar en el corto plazo de una semana. Ahora recurrirá la Fiscalía Anticorrupción, pero no servirá de nada: porque la juez y la Audiencia de Sevilla se tomarán mucho más tiempo en decidir si estas imputaciones están bien fundamentadas o forman parte de la literatura onírica, de tal modo que se resolverán una vez que los llamados hayan hecho el paseíllo. Un indulto que llega después de pasar por la horca. Y todo ello, y Alaya lo explica bien, para aumentar el cerco sobre personas que no son de su jurisdicción, como son los casos de los ex consejeros. Un despropósito que un día estallará. Como una bomba.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios