Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Ave, Mario

RYAN Dunn vivió tan acelerada y estúpidamente como murió. Era componente de Jackass, ese nihilista programa de mamporros exhibicionistas con el sello MTV. La cadena española ha tenido su instante de gloria en abierto con el Ozzy Osbourne español: Mario Vaquerizo. Ave, Mario, las tertulias tomateras te saludan. Si Belén Esteban es la princesa del pueblo, Vaquerizo es el presidente de la república popular. República after hours, con los horarios cambiados. También haría muy bien el papel de reina madre.

Alaska y Mario se cierra con la boda de esta pareja de complementos que se ha desnudado ante las cámaras de El Terrat. Ha sido un descubrimiento bien divertido, sin más. Hacía tiempo que no encontrábamos un yin-yang tan evidente en una relación. Evolución de Stan Laurel y Oliver Hardy, Mortadelo y Filemón con melenas teñidas, Alaska y Mario son dignos sucesores de Faemino y Cansado. O más bien de los hermanos Calatrava. Qué tiemble el orgullo del tercer mundo.

Anclados en el pijerío kitsch, Alaska es un cómic y su marido remuevediscos, una caricatura. Fanzine frente a TBO. Mamarracho frente a garabato. Alaska es gótica y Mario, dadaísta. Él es Mick Jagger y ella, Paul McCartney. Bueno, más bien Ringo Starr. Ella es espectáculo y él, circo. Sinceros. Con ceros en el banco. Alaska, dentro de lo que cabe, representa la contención y la prudencia; él es el exceso y la osadía. Olvido es una estilográfica y su inolvidable pareja es un spectrum desconfigurado. Nos han regalado momentos para la historia, como cuando intentaban despertar a Mario durante toda una mañana en un hotel ibicenco para regresar a Madrid. "Llevamos tres horas intentando despertarla", se disculpaba , con lapsus incluido, la apurada recepcionista.

Alaska y Mario han firmado su primer libro y prometen una biblioteca.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios