Al punto

juan / ojeda

25-M

POR si no lo sabían, ya estamos en campaña electoral. Los grandes partidos, PP y PSOE, están centrando sus esfuerzos en incentivar a sus respectivos electorados para que acudan a votar -a votarles a ellos- preocupados por esa alta tasa de abstención que pronostican todos los sondeos, superior a la ya tradicional en los comicios europeos. De ahí, que para animar a sus afines, los partidos están haciendo una campaña más de consumo interno que de programas europeos, cuya venta y comprensión son más complicados. Las encuestas del CIS, publicadas la semana pasada, tanto para generales como para europeas, le dan al PP una ligera ventaja que, para el 25 de mayo, se sitúa en algo menos de 3 puntos.

Las distancias pues, entre uno y otro partido, son cortas, y estas previsiones demoscópicas podrían variar sensiblemente en función del nivel de participación. Por eso, como es lógico, lo que cada uno busca es que los suyos acudan a las urnas y los demás se queden en casa. Máxime, si se tiene en cuenta que los resultados obtenidos el último domingo de mayo van a tener una lectura interna muy significativa.

Para empezar, van a servir para que comprobemos si es cierto, o no, ese agotamiento del bipartidismo del que tanto se viene hablando, aunque, según las encuestas, no parece que vaya a ser así. Ciertamente hay que considerar que las elecciones europeas, al haber una única circunscripción nacional, favorece las posibilidades de los partidos más pequeños que, si en éstas, no son capaces de acortar sensiblemente distancias con los grandes, difícil lo van a tener en unas generales.

En cuanto al PSOE, los resultados van a ser decisivos, entre otras cosas, para dilucidar su liderazgo nacional. Es decir, que si no es el partido más votado, Rubalcaba tendrá casi imposible presentarse a unas primarias, y si la diferencia es muy grande a favor del PP, es posible que se fuerce un congreso extraordinario para sustituirle como secretario general. Para el PP, el ganar estas elecciones, tras la dureza de las medidas adoptadas en los últimos tiempos, sería un reconocimiento de que lo hecho era necesario y que sus votantes, aunque bajasen en resultados, lo habrían comprendido. En Andalucía, los tres nuevos líderes, Díaz, Moreno y Maíllo, aunque no son candidatos, condicionaran sus próximas estrategias, en función de los resultados del 25-M.

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