Visto y Oído

Antonio / Sempere

Antes...

AY, qué tiempos aquellos en los que las noticias entraban clavadas a la hora exacta, a la manera de los boletines de la radio, con las señales horarias. Eso pasó a la historia, y resulta que las horas en punto apenas sirven de referencia, si acaso, para las televisiones autonómicas, que sí continúan con el ritual. Las que más desbarran en esto del retraso son las de La Sexta y Cuatro, que se disputan espectadores, casi a arañazos, a la hora de comer.

Ayer, por ejemplo, dieron las dos de la tarde y tanto los de Al rojo vivo, que cumplía 1.000 ediciones, como Las mañanas de Cuatro seguían a lo suyo. En esos momentos, pendientes de la rueda de prensa de Monedero, que por lo visto se había retrasado por la aparición en la sala del famoso camarero del paseo de Recoletos de Madrid. Las imágenes del susodicho camarero enfrentado a la concurrencia, emitidas en bucle, servían como fondo a la charla de los tertulianos. Una charla que se ha demostrado más que eficaz para sumar puntos en la cuota de pantalla. Hubo que esperar, como cada día, a que pasaran más de quince minutos de las dos para que el informativo iniciase sus titulares, que en buena medida resumían todo lo dicho y analizado hasta ese momento en los platós.

Mientras La Sexta y Cuatro atrasan, resulta que a La 1 le ha dado por adelantar, y no hay paciencia para esperar a las señales horarias de las 3. Las décimas de share se han vuelto demasiado caras, y tanto Antena 3 como Telecinco, habitualmente tan remolona para el inicio, se baten el cobre para ser los primeros. Al menos en la hora de arranque de sus informativos. Una falta de consideración al espectador que exige un horario.

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