la noria

Carlos Mármol

Bagatelas de otoño

BUENO, pues ya tenemos culebrón político para este otoño. La paralización del Metro, que más o menos se daba por descontada en los mentideros, vino ayer a tomar cuerpo -como en la misa- cuando el alcalde, al igual que Artur Mas tras la Diada, cogió la bandera hispalense, almagra pasional, y proclamó que no consentirá más "agravios" de la Junta contra Sevilla. Aunque uno, como Baroja, no lo llamaría precisamente agravio, sino una pura bagatela política. Entretenida para algunos, pero estéril.

Que el regidor del PP defienda el proyecto entra dentro del guión. Es natural. Razonable. Lo que ya no resulta tan comprensible es que haga una cruzada interesada de una desgracia común y extendida -la paralización de los contratos de obra pública- en la que el PP, que es quien administra el tijeretazo general, tiene bastante que decir, sin entrar a recordar que la línea 1, que ahora la Alcaldía pone como el ejemplo a seguir, la pagó la Junta, unos ayuntamientos de signo socialista y el Gobierno central, entonces del PSOE. El PP nunca soltó un duro para el proyecto. Es así. La apelación a la gran batalla, pues, habría que ponerla, dados estos precedentes, entre comillas. Parece que el mensaje que quiere lanzar Zoido es: en Andalucía no se invierte porque los rojos no dan confianza. Bueno está.

Para la cuestión que nos ocupa, en realidad, la retórica decimonónica sólo sirve para hacer barquitos de papel. Rojas Marcos y Becerril -en su difícil cohabitación municipal- reclamaron todas las semanas durante casi una década a la Junta que hiciera el Metro. Apelaban a la dignidad y al orgullo hispalense. La cosa permitió manchar muchas páginas de periódico pero el proyecto no resucitó hasta que el PSOE vio que si quería retener la Alcaldía para Monteseirín había que pasar por el arco alejandrino. "O Metro o la Alcaldía será para la marquesa". Hubo Metro. La solución que ahora necesitamos no es política. Ni técnica. Sabemos cómo debe ser la red integral de Metro. Lo que no tenemos es una solución financiera. Y lo que se espera de los gobernantes es que lo arreglen, no que lo empeoren. Así que haya paz y talento. Por favor.

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