Bicheo por la TDT

fátima Díaz

Bailando con alivio

LA fiebre por el baile arrasa y la zumba se ha convertido en una de las disciplinas preferidas por los aficionados al ejercicio y la danza. DKiss emite los sábados a las 20 horas Vivir bailando, un programa de historias de superación.

Aparte de venir avalado por la productora de Gran Hermano, Zeppelin, se trata del primer formato de producción propia de un canal que claramente destaca entre los nuevos que han saltado a la TDT en los últimos tiempos. En su debut el pasado día 11 de junio, el programa ya alcanzó un 0,9% de share, convirtiéndose en el segundo espacio más visto del día en su parrilla. Más de 263.000 espectadores conectaron en algún momento con este estreno que sigue acumulando seguidores cada sábado que pasa. Junto a Tu pastelería al rescate, puede decirse que son los dos formatos estrella del nuevo canal femenino.

Vivir bailando, como puede deducirse erróneamente por su título, no es un talent show ni un reality. Está protagonizado por personas anónimas que hablan de sus tropiezos, pero también de su lucha, esperanza y éxitos, y cuyo nexo común es la pasión por bailar. De forma que cualquiera puede identificarse con ellos, no hay que ser un pupilo de Lydia, de la mítica y ochentera Fama, para echar el rato en el sofá con un helado y clínex de sobra para enjugar las lágrimas por los lastimeros destinos y heroicas reconversiones... gracias al baile, por supuesto, pero lo mismo podía haber sido gracias al punto de cruz.

En el primer programa de producción propia de DKiss no hay fronteras, participan personas de distintas generaciones, procedencia cultural y situaciones personales, que escapan de sus dramas y preocupaciones practicando zumba. En cada entrega se muestran cuatro relatos íntimos de personas a las que el baile ha cambiado la vida. Gente a la que practicar zumba le ha ayudado a superar una mala racha o a dar un giro radical a sus existencias. Es el caso de Carmen, que comenzó a bailar en una época en la que pasaba por una difícil situación. El zumba le hizo cambiar tanto su estado físico como mental. Algo similar le pasó a Ángel, nacido en Perú, que tras abandonar su país y llegar a España, experimentó el mundo de las drogas y el alcohol. Tras tocar fondo, comenzar a bailar le hizo cambiar de vida y empezar a valorar lo que tenía. Virginia es una instructora de zumba que vive por y para bailar. Embarazada de cuatro meses de su segunda hija, considera que gracias a esta actividad su vida ha dado un cambio de 180 grados, ya que además de cambiarle su manera de pensar le ha abierto muchas puertas profesionalmente. La música engancha, eso siempre. Tras el batacazo de Top Dance, Vivir bailando es un alivio.

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