palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Bailar, beber y esnifar

UNA vez sabido que las subvenciones de los ERE no sólo se repartían con una generosidad criminal entre los afines al PSOE sino que supuestamente se esnifaban, se bailaban y se bebían, el único congreso posible antes del congreso que les queda a los socialistas en Andalucía, si de verdad quieren reconciliarse con los votantes de izquierda, es que mañana mismo todos los dirigentes que nombraron y respaldaron a Francisco Javier Guerrero, aquellos que lo mantuvieron al frente de la dirección general de Trabajo durante diez años y todos quienes no vieron ni sospecharon cómo repartía y gastaba los millones de euros destinados a las empresas en crisis acepten su omisión y dejen la política. Da igual que el chófer haya exagerado o no. Incluso sin cocaína la suciedad ya es suficiente para irse. No es una propuesta descabellada. La regeneración moral del socialismo tiene un precio. Ahora es un extraordinario momento. Estamos a pocos meses de renovar el Parlamento andaluz. Sin embargo, mucho me temo que la purificación electoral no será suficiente para que la política gane credibilidad. Es menester un abandono ordenado de la actividad, un auténtico congreso entre congresos, un arrepentimiento colectivo y un lavado profundo de la reputación de la izquierda.

Los que han delinquido no tienen de qué arrepentirse. La justicia caerá sobre ellos, pero en cambio quienes montaron un sistema de control tan imperfecto que permitía a un simple director general repartir a manos llenas los fondos destinados al empleo deben reconocer su error, aceptar con todas sus consecuencias que al menos el mecanismo que concibieron era disparatado y que el celo con que controlaron el gasto muy laxo. Y como ahora, repito, el PSOE está en proceso de renovación y se apresta a purificarse ante el electorado qué mejor que toda una generación de políticos que ya han cerrado con creces su biografía y han sido amortizados en las sucesivas elecciones se jubilen. Ellos que pueden, deberíamos añadir todos los que ya hemos difuminado en la eternidad la posibilidad de un retiro justo.

Me pregunto si en el Congreso de febrero se hablará de los ERE antes de arropar a Griñán como candidato o si sólo servirá para enfrentar a dos candidaturas a las que, fuera del partido, es difícil, si no imposible, diferenciar de forma sustantiva más allá de que una, la de Chacón, esté a favor de que las comunidades maticen sus posiciones dentro de una línea vertebral común y la otra, la de Rubalcaba, tienda a la uniformidad. ¿Son esas las únicas líneas de debate mientras el vendaval conservador arrasa los sombrajos de la socialdemocracia y el socialismo andaluz se encarroña?

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