Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

B de Baltasar

CON el negro panorama de la actualidad, resulta especialmente grato celebrar la justa victoria de un buen amigo en una contienda judicial. Y es que el maestro Antonio Burgos le ha ganado un pleito a Baltasar Garzón, en adelante don B, aunque la sentencia todavía no es firme. El ex magistrado estrella(do) de la Audiencia Nacional lo había demandado porque entendía que un artículo del fino escritor sevillano, publicado en 2013, vulneraba su derecho fundamental al honor y le pedía, además, una indemnización de 100.000 euros por daños y perjuicios.

La columna en cuestión, que se titulaba: Baltasar, rey (del dinero) negro, contenía una crítica muy aguda sobre el hecho de que don B hubiera cobrado en negro o en B, como quedó demostrado, sus desmesurados honorarios por una conferencia encargada en 2008 por la Fundación de Mercasevilla. Burgos, haciéndose eco de ciertos comentarios de las redes sociales, calificó la retribución de 6.000 euros (más los gastos por una lujosa suite en un hotel por 927,16 euros) como un mangazo en toda la regla. También conjeturaba con la posible devoción de este tocayo del Rey Mago negro por el Cristo de los Negritos. Don B se puso negro con el artículo, y pensó que iba a ganarse una pasta con la indemnización aunque fuera en dinero blanco.

La reciente sentencia pone negro sobre blanco: Burgos ejerció legítimamente el derecho a la libertad de expresión y de crítica. Y reconoce su personal estilo literario con el que mediante la exageración deja constancia de una conducta reprobable recogiendo el sentir de una general corriente de opinión contraria a la corrupción. La resolución judicial concluye que, en este tiempo de conmoción social, había que exigir del antiguo magistrado una mayor rectitud moral y que no hay nada injurioso contra un señor particular, sino la censura a un personaje de gran notoriedad y proyección. Por último, condena en costas a don B por lo que, encima, tendrá que pagar el buen trabajo de Bosco Cámara, el abogado de Burgos.

Don B fue un valiente y descuidado instructor de la Audiencia Nacional con brillantes intuiciones jurídicas que hasta soñó con el Nobel de La Paz. Endiosado, se permitió dar una carísima charla libre de impuestos. Después, abusó gravemente de su cargo y en 2012 acabó expulsado de la judicatura.

-¿Y usted cree que don B recurrirá esta sentencia?

-No lo sé, pero lo tiene muy negro.

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