Visto y Oído

Antonio / Sempere

Banalidades

REPASEMOS los enunciados de la última ración de Callejeros en Cuatro. Primer programa, Belleza de bisturí. Segundo programa: Tomárselo a pecho. Tercer programa: Rubias y morenas. Como colofón de la magna programación del viernes, un Especial Callejeros con el título Club. Este fue el menú ofrecido en la noche del 2 de mayo. A esto se llama alto nivel. Después nos extrañamos al ver en los informativos a una mujer en topless anunciando la vaquilla de las fiestas de Vall D'Uxó.

La mayor parte de los contenidos que vierte la televisión son banales. Tantísimo, que puede ocurrir, como acabamos de comprobar esta semana, que cierren nueve canales y tengamos la impresión de que no hemos perdido nada. A quienes echen de menos el canal temático de cine ya extinto les aconsejaría que prueben con las películas que ofrece La 2: haber tenido la posibilidad de ver Incendies, The visitor, The artist, Ataque verbal o El nido vacío sin una sola pausa publicitaria es un lujo a nuestro alcance que todos deberíamos valorar.

Por supuesto que la calidad no es garantía de éxito. Algunas de las señales ahora clausuradas, con su casquería y su programación de todo a cien, lograban casi más espectadores que los que aglutina La 2 en muchos de sus tramos. Programas como El escarabajo verde, Atención obras o En portada, por desgracia, son vistos por menos gente de la que podía seguir los canales cerrados.

Quienes dicen ufanos que El intermedio ya es más visto que el informativo de Ana Blanco (que es el único que coincide en su horario de emisión) no reparan en que no son formatos comparables, que uno es entretenimiento y el otro no. Pero como nunca la televisión fue tan banal como ahora, todo vale.

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