Tribuna Económica

Rogelio / Velasco

Bancos y lista Falciani

EL HSBC no es un banco cualquiera. Es el mayor banco de la UE y segundo del mundo por activos totales, que equivalen a dos veces el Producto Interior Bruto (PIB) español.

En noviembre de 2011 fue investigado en EEUU por las medidas de control tan laxas que aplicaba al dinero proveniente del narcotráfico en México. En 2013 autoridades de varios países investigaron su participación en la manipulación de los tipos de cambio de varias monedas. El pasado año, la Comisión Europea inculpó al HSBC por la manipulación del Euríbor, tipo al que están referenciado millones de préstamos en todo el mundo.

En España, en el año 2001, fue objeto de escándalo al conocerse que un centenar de clientes mantenían más de 11.000 millones de pesetas en cuentas opacas a Hacienda. Un paraíso fiscal en el Paseo de la Castellana. Ésta es una parte del currículum del banco con sede en Londres.

Estamos conociendo estos días la llamada lista Falciani, que recoge a todos los clientes del HSBC en Suiza y que se ha podido desvelar gracias a que ese antiguo empleado ha hecho pública la información. En total, los fondos depositados en la sucursal suiza del HSBC alcanzaban la cifra de 180.000 millones de dólares, algo así como todo el PIB de Andalucía.

Lo que resulta increíble de esta historia es que el HSBC sigue involucrado en operaciones más que sospechosas a gran escala, sin que se hayan tomado medidas para evitar que continúe haciendo daño con su política de coger el dinero sin mirar su procedencia.

Ha tenido que pagar algunas multas por sus actuaciones, pero parece que esto no es suficiente. El pasado año, más de 1.100 millones de dólares por la venta fraudulenta de activos financieros con información privilegiada y por su actuación en la manipulación de los tipos de cambio.

Las autoridades políticas de EEUU contemplaron la retirada de la licencia bancaria debido a sus negocios bancarios con Irán y otros países sobre los que existe una prohibición de comerciar. El Senado ha protestado en varias ocasiones por la falta de evidencia de un cambio radical en las políticas del banco.

Para colmo, en 2011, el gobierno de Cameron nombró ministro de Comercio e Inversiones a quien había sido antes presidente del propio banco, que tuvo que dimitir cuando se supo, un año más tarde, la involucración en el lavado de dinero proveniente del narcotráfico mexicano.

Todo esto se une a otras historias de altos ejecutivos de bancos internacionales, que han jugado un papel muy relevante en la crisis financiera desatada en 2008, por haber actuado con información privilegiada, infligiendo grandes pérdidas a clientes y a otras entidades.

¿Qué hacen las autoridades financieras de los países? ¿Qué hace la Autoridad Bancaria Europea, con sede en Londres? El denominador común en todos estos casos es que el banco paga las multas y no le ocurre nada a los ejecutivos que han diseñado esquemas ilegales de evasión de impuestos, de lavado de dinero o de manipulación de mercados financieros.

Mientras esos ejecutivos -presidentes, directores generales- no asuman responsabilidades, seguirán sucediendo historias de este tipo para escarnio de los ciudadanos, que continuarán viendo cómo nadie es condenado por estas prácticas ilegales.

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