La ciudad y los días

carlos / colón

Banderita

SI se habla de la corrupción y los fracasos que afectan a mi partido en Andalucía, saco la bandera de todos los andaluces y me envuelvo en ella. Como Celia Gámez en Las corsarias. Nunca se ha escenificado mejor la famosa frase del doctor Johnson sobre el patriotismo. Si critican a mi partido, insultan a Andalucía. Y punto. A ver quién se atreve. Saco la bandera, me parapeto tras ella y la crítica a la gestión de mi partido se convierte en insulto a Andalucía, a todos y cada uno de los andaluces. Al parecer el socialismo andaluz se ha convertido en la señora Bates de Psicosis, el John Du Pont de Foxcatcher, el doctor Caligari, la Jane Hudson de ¿Qué fue de Baby Jane?, la Phyllis Dietrichson de Perdición o la Concha Pérez de La mujer y el pelele; Andalucía en Norman Bates, Mark Schultz, Cesare, Baby Jane, Walter Neff o el pelele; y su bandera en la Capa de Invisibilidad Élfica de El Señor de los Anillos, que por ensalmo hiciera invisibles los escándalos de corrupción y otros males que afectan a Andalucía, o en el yelmo de Mambrino que hace invulnerable a su portador.

Esto es España, amigos míos, la nación tan castizamente poderosa que ningún separatismo podrá romperla y ninguna globalización hacer que deje de ser diferente. Y nada más español que envolverse en una bandera para cargarse de razones; como si el patriotismo fuera cosa sólo mía y de los míos; como si mi partido y mi patria fueran una misma cosa, y por lo tanto atacar a mi partido suponga atacar a España o a mi comunidad autónoma.

Se envuelven en banderas derechas e izquierdas, españolistas e independentistas. Y una vez envueltos en ellas, atrévase nadie a criticarlos sin que inmediatamente sea acusado de insultar a la bandera en la que se envuelven. Es el "me apena este diálogo, Cataluña no se lo merece" de la señora de Pujol; o el señor Pezzi envolviéndose en la bandera andaluza que, por lo visto, siempre lleva en el bolsillo por si alguien se atreve a ofender a Andalucía criticando a la Junta.

El mismo día que esto pasaba en Madrid, casualidades, en Sevilla los peritos de la Intervención General del Estado ratificaban el carácter fraudulento de los ERE y responsabilizaban a la Consejería de Empleo, el Instituto de Fomento de Andalucía y la Consejería de Economía y Hacienda. Al Siglo Sevillano van a tener que ir a comprarse metros y más metros de bandera de Andalucía en los que envolverse.

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