Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Barça, o cuando las barbas del vecino

INQUIETANTE ha resultado ver cómo la FIFA ha expulsado del mercado a una institución como el Fútbol Club Barcelona. Una medida que provocará que se tienten la ropa en la inmensa mayoría de clubes del primer mundo, de todo el primer mundo, no sólo de Europa. Ese tráfico de carne de futbolista jovencísimo es una práctica instaurada en el fútbol universal mediante la búsqueda de un Messi barato, muy barato, a precio de juvenil.

Lo que le ha ocurrido al Barça puede pasarle a muchos, pues rara es una ciudad deportiva que se precie sin varios niños de otras razas correteando por sus potreros. Incipientes talentos que no siempre proceden de los habituales movimientos migratorios a que impele la globalización. Lo de la aldea global es otra historia en la que no entra la FIFA, que sí lo hace en esas operaciones por las que niños aún muy niños son arrancados de sus familias al señuelo de un porvenir millonario.

Esto es un obús en la línea de flotación del Barça que puede tener graves consecuencias para su futuro inmediato. Buscando un portero y varios defensas que defiendan desesperadamente, lo que se veía alarmante por las bajas de Valdés y Puyol con la última añadidura de Piqué se agrava ahora de forma indiscutible. No poder fichar hasta el verano de 2015 menoscaba el potencial de su plantilla, que es algo que le viene estupendamente a sus más directos competidores.

De ahí que la sombra de una garganta profunda que haya denunciado es algo que se da por hecho en Can Barça. Y ahora que el daño está hecho, salvo que el TAS salga al quite, cuidado deberían tener esos que hacen lo mismo porque el Barça herido puede hacer un daño descomunal. En lo de Neymar ya pudo haber soplo interesado y ahora expulsando al poderosísimo club catalán del mercado puede derivar en un efecto dominó que haga de bomba de racimo incontrolable.

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