Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Belleza en siete días

LA demagogia no descansa. Como en un viejo anuncio de televisión, González Pons embadurna la ajada piel de toro con un ungüento suave, fresco y agradable, la creación de tres millones y medio de empleos. ¡Fantástico! El portavoz del PP es hombre elocuente. Pero se gusta demasiado y comete excesos imprudentes como el del miércoles. Le pidieron que concretase la idea de Montoro de bajar los impuestos a los emprendedores y se sacó de la manga la creación de un millón de empresas y millones de puestos de trabajo.

Como el farol era de campeonato, tuvo que desdecirse: no hablaba de una promesa sino de una aspiración. Y tanto. Para crear un millón de empresas en España habría que fundar 150.000 en Andalucía. Y cuando la economía y la burbuja inmobiliaria iban como un cañón, en los locos años 2000, se creaban unas 20.000 al año en esta región. Harían falta ocho años de crecimientos como aquellos para cumplir con las aspiraciones del político valenciano. Se antoja muy difícil.

En todo caso, vuelven las modas. Las artículos de belleza de los 60, el pantalón campana de los 70 y los modelos conservadores de recuperación de la economía de los 80. La moda, como la materia, ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. En los 60, hermosas actrices de Hollywood anunciaban en televisión el jabón Lux. Según su eslogan, era el que usaban de nueve de cada diez estrellas de cine. Entonces el discreto actor de cine Ronald Reagan se convirtió en gobernador de California; iniciaba una carrera que le llevaría a la Casa Blanca. También en aquel tiempo se hizo famoso el spot del plan Pond's de belleza en siete días. La marca neoyorkina popularizó su crema con la promesa de un cutis suave, fresco y agradable. Aquel anuncio de Pond's es del año en que nació Pons, a quien la inspiración le viene de cuna.

En los 80, Thatcher en el Reino Unido y Reagan en Estados Unidos pusieron en marcha programas económicos, que inspiraron a Aznar en la España en los 90 y están en el recetario básico que se dispone a aplicar el PP: 1. Se reduce el gasto público y se deja margen al sector privado para que genere actividad, crecimiento y empleo. 2. La disciplina fiscal impresiona a los mercados, que bajan los tipos. 3. Se bajan los impuestos. Y 4. La reducción del consumo interno se compensa con las exportaciones. Estas fórmulas tuvieron éxito en épocas de expansión de la economía mundial, pero no está tan claro que funcionen en un periodo de contracción generalizada. Y más cuando se ralentiza el auge de los países emergentes, el crecimiento de occidente es lento, la deuda acumulada enorme y la solvencia de los bancos dudosa.

Y mientras, hay modas que no pasan: nueve de cada diez políticos van a gastar dosis masivas de demagogia hasta las elecciones andaluzas. La belleza en siete días de Pons es sólo una ilusión. Resignación.

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