Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Beloki nos toma el pelo

EN ocasiones, el Estado de Derecho en vez de un buen padre de familia resulta ser un necio. A una etarra condenada a 13 años de cárcel, Elena Beloki, se le mete en las narices que quiere seguir un tratamiento de fertilidad, para quedarse embarazada a los 47 años. Para cumplir, solícito, con el capricho de la presa, un tribunal la excarceló el 30 de junio, para que gozara de las mejores condiciones sanitarias, ambientales y psicológicas, la pobre. Me escandaliza que lo permita nuestra legislación y que a los jueces les parezca de lo más natural. Con este precedente, cualquier delincuente encarcelada de España, por graves que sean sus crímenes, podría pedir un trato similar. Mejor aún, hasta los vis a vis podrían hacerlos en casa, en el mejor ambiente, tan a gustito. Provocaríamos un auténtico baby boom entre la población reclusa femenina.

Muchos especialistas consideran injustificado este trato de favor, porque el tratamiento en cuestión es tan sencillo, que bastaría que la presa se trasladara a un centro hospitalario unas pocas horas a la semana para seguirlo. José Antonio Castilla, de la unidad de reproducción asistida del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, considera que la cárcel no es un factor añadido de riesgo en estos casos. Otros expertos creen improbable que la terrorista se quede embarazada, dada su edad. Como consuelo, se nos hace saber que la sanidad pública no se ha hecho cargo de los gastos. Que se trata de una tomadura de pelo, lo decía la propia media sonrisa triunfante de Beloki, el pasado viernes, de paseo por la calle Génova de Madrid, al entrar en la Audiencia Nacional. Quienes tan esforzadamente luchan contra el Estado de Derecho español, hay que ver la intensa utilidad que le sacan a todas las garantías constitucionales.

Pero con esta sujeta llueve sobre mojado. Elena Beloki sacó catorce asignaturas de Periodismo en la Universidad del País Vasco, mientras estaba huida o detenida en Francia, entre los años 80 y 90, en una época en la que era obligatoria la presencia física del alumno en los exámenes. Le dieron hasta dos sobresalientes y dos matrículas de honor. Claro que los doce profesores que la enchufaron eran dirigentes de la izquierda abertzale, han sido procesados o tenían vínculos familiares con detenidos de ETA. Entre ellos, el más conocido es Karmelo Landa, que en aquella época llegó a vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Información de la UPV. Landa fue más tarde diputado en los Parlamentos Europeo y Vasco, y dirigente de HB. Está en prisión desde febrero de este año, procesado por el juez Garzón por pertenencia a banda armada. Pero si sigue en la cárcel será porque quiere. Podría reclamar una mejora de su fertilidad. Seguro que lo pondríamos en la calle para que no se estrese durante el tratamiento. Somos unos necios.

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