Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Betamax

DURANTE todos estos años hemos estado esquivando a vecinos y familiares que nos amenazaban con enseñarnos los vídeos de sus vacaciones y sus celebraciones de solomillo alpargatado. Al cabo del tiempo la fórmula más simple que triunfa son esas visitas a los paisanos que viven en el quinto pino, y más allá, para enseñarnos sus apartamentos, monumentos y restaurantes. Todas las sagas de Fulanitos por el mundo, Viajeros, y Mixes son una traslación con montaje acelerado de esas insufribles veladas de Betamax casero: el primo sonriente, su esposa de acento trastabillado, la cuñada fea y el laguito. Son programas que rescatan nuestras versión de espectadores cotillas, husmeando en las casas de los demás y soportando los vídeos caseros para después criticar el mal gusto del prójimo.

Para hacer de verdad interesante un programa de vagabundeo con cámara se necesitan personajes, compatriotas que tengan una historia detrás; y cuanto más remoto es el lugar, proporcionalmente crece en curiosidad, porque con el low cost cualquier village está a tiro de billete. Españoles en el mundo se trasladaba el lunes a la Polinesia francesa, guiados por emigrantes osados, curtidos en esto de dormir a 4.000 leguas del terruño, y con mucho más calado que los habituales erasmus.

Comando Actualidad, siguiendo esta línea aérea, se acercaba este miércoles a familias españolas en puntos distantes de Europa que nos mostraban los servicios públicos que se estilan por los paralelos nórdicos y que compensan las bajas temperaturas y ese sol chuchurrío que se descuelga. Fue una entrega acertada, como la posterior de descubrir las entrañas de la ibérica matanza del cochino. A esas horas Cuatro emitía un documental británico sobre aerofágicos (palabra). Los pedos pueden ser un problema tan pestilente como de exclusión social. Ruidosa reflexión.

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