Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Betis estaba sostenido por el equipo

ESTABA escrito. El día que se cayera el equipo se tambalearía el tinglado de tal manera que el Betis, por siempre Real Betis Balompié, podía perder la identidad cobrada tras la defenestración del innombrable. El Betis estaba sostenido por lo que Mel y su tropa hacían en el campo, pues eso de llegar a Europa desde las catacumbas de la Segunda División por méritos propios era algo que satisfacía a un beticismo harto de estar harto.

Pero el equipo se ha caído de forma inapelable y aunque no tiene por qué ser de manera definitiva, que sólo hay que recordar lo que ocurrió tras el derbi del año pasado, la verdad es que el edificio se ha resquebrajado. El resquebrajamiento trae consigo que el ventajismo aflore y que surja gente que estaba emboscada y que ahora clama hasta por algo que debiera ser motivo de anatema verde, blanca y verde, por la rehabilitación del mayor enemigo que tuvo el club.

Sin duda alguna, la debacle del equipo le viene bien al causante del estropicio que propició que el club esté judicializado. La defensa del autor, que está haciendo un trabajo impecable, ha redoblado esfuerzos al unísono de la caída del equipo y hace estupendamente bien. Pasa, sin embargo, que sería muy lastimoso que el Betis cayese nuevamente en el error de 1992. Y el error fue el de entregar un club saneado por aquel Plan de Saneamiento que salvó a tantos y tantos.

Ahora y por la gestión económica realizada por los mismos que han errado de forma clamorosa en lo deportivo, el autor de la ignominia se encontraría otra vez un club libre de deudas; al menos de gran parte de la deuda que él dejó mientras cacareaba que el Betis era la empresa más solvente de Andalucía. Y a lo mejor, ya en broma, no le faltaba razón viendo cómo está nuestra región. En fin, que el equipo es el que tiene la posibilidad de evitar una vuelta a las andadas.

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