Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Bicentenario

EL 12 es ese año que aguardaban en Cádiz como una lluvia de contenidos; pero llega el día, como este invierno, en que sólo hay frío y ni un atisbo de chubasco. Vivimos el peor momento para conmemorar algo. Si lo llegan a saber nuestros tatarabuelos, redactan la Constitución incluso antes de que llegara Napoleón, en 1807, dos siglos antes de que estallara la burbuja y la guerra de las primas.

Lo del Bicentenario, con esa discutible marca de La Pepa que deja el nombre de Cádiz en segundo plano, suena a folclórico, como un Carnaval cultural, o al menos, esa es la sensación que a veces se transmite: como un asunto histórico de segunda fila, de provincias. En el Cádiz de 1812 se dibujó a España como estado moderno, como faro democrático de ida y vuelta hacia América. Una conmemoración que en el fondo escuece a esos nacionalismos locales de ahora que son bisnietos de los fueros carcas de entonces. Aquella Constitución gaditana fue la cuna para una nueva España que nació en verdad más de siglo y medio después, pero ha faltado calado (y presupuesto) para empapar esa notoriedad y solemnidad.

Un programa que se titula Noticias Culturales Iberoamericanas, y que se ofrece en las cadenas de TVE y Canal Sur, hacía en esta última entrega un repaso a las previsiones de la agenda cultural de este año: hablaron de la feria Arco, de las películas que estrenarán Almodóvar, Amenábar o Campanella, del bicentenario... del natalicio de Dickens (sí), y poco más. Ni rastro de lo que se va a vivir en Cádiz. Eso, en un programa subvencionado que se presenta como "noticiario iberoamericano". Un programa para los que se interesan por la Cultura y que al final termina siendo para una minoría de esa minoría: un cuadernillo visual para incondicionales. Y Cádiz, una vez más, en el olvido.

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