Parece que ni el Partido Popular ni Ciudadanos midieron muy bien el alcance de su decisión de boicotear la reforma de la Gerencia de Urbanismo propuesta por el alcalde. El objetivo de la fusión con Medio Ambiente es simplificar trámites para agilizar obras y negocios. La contundente reacción de empresarios y colegios profesionales ha puesto las cosas en su sitio y ha vuelto a demostrar que para hacer política no todo vale. Sobre todo si se tiene en cuenta que esa reforma había sido instada por los mismos partidos que luego se opusieron. ¿Otro pulso que gana Juan Espadas?

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