La esquina

josé / aguilar

A Bolinaga le quitan el paseo

UN juez de la Audiencia Nacional ha decretado prisión incondicional domiciliaria para el etarra Bolinaga como presunto autor del asesinato del guardia civil Antonio Ramos en Mondragón en junio de 1986. Sólo podrá salir de su casa para el tratamiento de su enfermedad y bajo vigilancia. Se le acabaron los paseos.

Jesús María Uribetxe Bolinaga (en adelante, Bolinaga) fue uno de los carceleros del funcionario de Prisiones Ortega Lara, víctima del secuestro más largo de la historia de ETA. Cumplía una amplia condena porque, además del de Ortega, se le declaró culpable del secuestro del padre de Julio Iglesias y del asesinato de otros dos guardias. Había sido puesto en libertad condicional en octubre de 2012 por el juez de vigilancia penitenciaria en atención a que sufría un cáncer terminal. Lentamente terminal: se le diagnosticaron entre seis y nueve meses de vida, pero ya lleva vivo año y medio.

El sumario por el atentado contra el cabo Ramos, cuyo hijo hizo ayer unas declaraciones de sereno dolor ("No queremos venganza, hay unas leyes. Sólo pedimos que lo sienten en el banquillo"), se cerró en 1987 por falta de pruebas sobre la autoría del crimen. Ahora, el juez ha reabierto el caso tras recibir un nuevo informe de la Guardia Civil, documentos y declaraciones de uno de los miembros del comando que secuestró a Ortega Lara que le permiten inferir que fue Bolinaga quien disparó al agente.

Bolinaga nunca se ha arrepentido de sus crímenes. Nunca ha pedido perdón a los familiares de sus víctimas ni a la sociedad. Nunca se ha declarado dispuesto a la reparación más elemental del daño causado. Nunca ha admitido siquiera que el terrorismo era un error. Fue recibido como un héroe por sus secuaces y cómplices de Mondragón cuando lo excarcelaron. Y lo excarcelaron gracias a la extrema misericordia del Estado democrático -cuya destrucción violenta ha sido y es el motivo de su existencia-, capaz de compadecerse de un asesino aquejado de un cáncer terminal que no acaba de terminar.

Ayer se negó a declarar por videoconferencia ante el juez Isamel Moreno, que lo mandó a su casa. Arresto domiciliario. Castigado sin paseos, pero aún en libertad. Sus compañeros de Amaiur, algunos de los cuales se sientan en el Congreso de los Diputados, vieron en este trato a Bolinaga "una vulneración absoluta de los derechos humanos". Su cáncer es terminal.

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