PASA LA VIDA

Juan Luis / Pavón / Jlpavon@ Diariodesevilla.es

'Bonanza' y 'El Virginiano' en el andén del Ayuntamiento

SEVILLA es una ciudad proclive al desfile. Aún no hemos terminado de cerrar la crisis de la cabalgata mayor del reino, y le ha tomado el relevo la caravana de coches de caballos en son de protesta y oliendo a excremento. Al tiempo, se abre paso en la carrera oficial la cofradía del Polígono de San Pablo. No sé cómo en el parque empresarial de Cartuja pueden soportar los meses de cierre de Isla Mágica sin montar a diario un cortejo a mayor gloria del I+D. Y se nos viene encima el carnaval político de la campaña electoral, disfrazado de visitas con casco a las obras y de inauguraciones apresuradas con tijera en ristre.

El andén del Ayuntamiento en la Plaza Nueva ha alojado todo tipo de manifestaciones y acampadas. Le faltaba una de caballos. Tras vaciar el Arquillo, ayer se armó el belén con la puerta del Consistorio convertida en cuadra. No era un espectáculo de Salvador Távora ni el Sicab de las rebajas de enero, sino la versión equina del movimiento okupa. Debería patrocinarla Zotal. Lo que nos faltaba: el Ayuntamiento en trance de apestar por obra y escasa gracia de un sector cuyo negocio se basa en una concesión como servicio público, que tiene unas tarifas muy ventajosas y que se cree con derecho de pernada para emporquerar el acceso a la sede institucional de todos los sevillanos.

Tienen razón los cocheros de punto en sus reivindicaciones sobre el timo de la rimbombante Ciudad del Caballo, en Torrecuéllar. A finales de febrero del pasado 2007 firmaron el acuerdo para trasladarse a los 98 módulos de cocheras de esas nuevas instalaciones. Cómo se iban a imaginar que se encontrarían allí desamparados y sin luz. Eterna dualidad hispalense: Los prebostes de los enganches, por un lado, y la falta de enganche al suministro eléctrico, por otro. Pero los cocheros fallan en las formas. Si habitualmente no dan ejemplo de limpieza (en contraste con los de otras ciudades europeas), endosándole al resto de la ciudadanía que se apañen con lo que sueltan los caballos cuando se alivian en sus recorridos, ayer no se cortaron un pelo en su acto de protesta y pasaron de recoger las excrecencias de sus monturas. Es jugar con ventaja a la hora de llamar la atención, y es una falta de respeto al resto de los sevillanos.

La huelga de guionistas en Hollywood amenaza con dejar sin teleseries a las cadenas españolas, porque las norteamericanas ya han tenido que recomponer sus programaciones sin los personajes y situaciones habituales. En Sevilla no hay problema porque tenemos voluntarios de sobra que, sin pasar por el Actor's Studio, montan culebrones, comedias de situación y sainetes, con puestas en escena muy llamativas que producen hilaridad o bochorno. Con los caballos en el andén del Ayuntamiento podemos resucitar a estado y a El Virginiano. Monteseirín tiene garantizado por contrato-programa el papel de sheriff.

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