Visto y oído

Del Bosque

SARDÁ se pudo haber ahorrado el programa de Bustamante, el de Guti o el de Mario Casas (vaya rídiculo con el pulpo) en unas entrevistas más dignas del fenecido Super Pop que de un programa que quiere indagar en la personalidad más reveladora de sus protagonistas. Cuando Usted perdone se decanta por una figura de más recorrido el espacio gana interés. Ya lo saben Sardá, Antena 3 y la competencia para otra ocasión. Figuras que sin llegar a la empalagosa exquisitez de Mario Vargas Llosa, como el otro lunes con Julia Otero, si elevan el listón de la palabra, la formación y las ideas a la fauna habitual de la televisión del entretenimiento.

El otrora marciano (pobre Bradbury) se fue este domingo tras el seleccionador Vicente del Bosque, arrancando desde la preciosa La Alberca. No le pudo sacar ni una sola frase digna de un titular noticioso potable y en el careo más incómodo, con la pregunta sobre las selecciones que piden vascos o catalanes, el campeón del mundo se decantó por la evasiva directa. Del Bosque es tan diplomático como estratega, tan discreto como observador, pero aun así le regaló a Sardá un programa mucho más sustancioso que la media de la serie entregada a su desconcertada cadena. Y con más calado que el protagonista, su esposa, todo entrega y confesiones leales, el complemento salvador para un Javier sin colmillos, desganado.

Usted perdone se marcha pronto para no volver. En Canal Sur intentaron un formato similar, basado en el programa El convidat de la televisión catalana, que no terminó de salir en antena y que había comenzado a elaborar Jesús Quintero. De nuevo el onubense en la comparación. Seguro que ganaría de calle a Julia Otero y a Sardá, pero tal vez no son tiempos de entrevistas humanas. Tiempos inhumanos. Tiempos para renovarse sin saber por dónde empezar.

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