Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Bromas de muy mal gusto

LA realidad imita a la ficción. En la academia de la policía autónoma vasca son unos bromistas. Los veteranos gastan unas novatadas de las que no se olvidan. En especial, no las olvidan las víctimas. En 2006 doce aspirantes a ertzaina simularon la violación de dos novatos a quienes inmovilizaron entre todos y les bajaron los pantalones. Hay un vídeo, grabado con un teléfono móvil, en el que se ve cómo uno de los agredidos se resiste inútilmente, mientras grita ¡no, no!, ante la rechifla de los veteranos. Pero la Consejería de Interior del Gobierno vasco, con Javier Balza al frente, no ve ningún problema. Bueno, apunta algunos inconvenientes, como el momento sensible en el que estamos; es decir, que hay elecciones dentro de tres semanas, y que los autores de la denuncia demuestran "un escaso respeto por las instituciones". Encima, esto. Los autores de los abusos aprobaron las prácticas. Las dos víctimas no y se quedaron fuera del cuerpo. Quienes vayan en lo sucesivo a denunciar casos de violación, ya saben qué tipo de gente se pueden encontrar en las comisarías de la Ertzantza.

Las preocupaciones de la directora de esta academia de policía de Arkaute, en Álava, no son muy distintas. Le intranquiliza que el tema salga en plena campaña electoral y, eso sí, considera que es una broma de muy mal gusto. Algo es algo. Menos ha dado de sí la juez de lo Contencioso que ha tenido que dirimir este caso. Ha sobreseído la causa por entender que los demandantes fueron sometidos "a la broma denominada del cucharón", y se trató de una "humillación puntual" que no supuso un delito contra la integridad moral de los agredidos. Como si fuese una disculpa el hecho de que la broma tenga nombre y sea una tradición en un cuerpo de presumible valentía y hombría. Pienso que la juez tendría otro punto de vista si hubiese hecho sus prácticas en esta academia y los mozos veteranos la hubiesen distinguido con su broma del cucharón. A lo mejor ya no la consideraba una simple falta.

Las bromas de muy mal gusto en ocasiones, como ésta, violan derechos y denigran a las frías instituciones que las amparan. Como ha ocurrido con el vídeo falso grabado por el Gran Wyoming para gastar una broma a una cadena rival, desde la que le insultaban. Humillar a una persona que está en precariedad laboral no parece una broma edificante, con la que está cayendo sobre el empleo en este país.

Pero lo que hace más escandaloso el caso de la loca academia de policía vasca es la preocupación de sus responsables por guardar su buena imagen y la de su partido en vísperas electorales, y no por hacer las cosas adecuadamente. La dignidad de las instituciones que tanto inquieta al consejero Balza se gana persiguiendo este tipo de abusos con los más débiles. Pero esto, en plena campaña por ganarse el favor de los ciudadanos, quizá es mucho pedir.

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