La esquina

josé / aguilar

Buena noticia: Mas recula

LOS pequeñines se las apañan para poner en dificultades a los grandes partidos. Si el grupo de Rosa Díez obligó al PSOE de Rubalcaba a dejar tirados a los diputados socialistas catalanes en la votación sobre la soberanía nacional en el Congreso, un minúsculo partido independentista catalán (CUP) ha conseguido que el partido de Artur Mas (CiU) vote lo contrario que Esquerra Republicana en el Parlamento de Cataluña.

Verán. Los tres parlamentarios de la CUP propusieron que la Generalitat promoviera "el referéndum de forma unilateral (...) en el caso de que se constate el bloqueo del Estado español a dejar votar al pueblo catalán para decidir su futuro". Los republicanos se apresuraron a apoyar la moción, coincidente por completo con su posición rupturista. Pero he aquí que Convergència i Unió recuperó momentáneamente su alma moderada, y su cordura, y votó en contra. Votó lo mismo que los "españolistas" PP y Ciudadanos, ademas de los socialistas de Pere Navarro.

Resultado: el Parlamento catalán, por 37 votos a favor y 95 en contra, descartó formalmente la posibilidad de que el gobierno de Mas organice su referéndum secesionista si el gobierno de España, cumpliendo la ley, no se lo autoriza, que no se lo va a autorizar. Probablemente Artur Mas tiene en su cabeza, como ha dicho, la idea de convocar unas elecciones plebiscitarias que superen el bloqueo del Estado al referéndum, en la vana esperanza de que los comicios le otorguen la fuerza de la que ahora carece.

Pero el caso es que la moción, rechazada el jueves pasado, ha abierto una grieta entre CiU y sus socios en la deriva independentista de ERC, grieta que ahonda el debilitamiento del proyecto del molt honorable president. Inasequible a los requerimientos del principio de realidad, Artur Mas va comprendiendo que su fuga adelante -impulsar la independencia tras perder las elecciones- le ha metido en un callejón sin salida y que las filas de sus compañeros de viaje merman con el tiempo.

Consideremos el panorama. El proyecto soberanista es ninguneado por la Unión Europea, rechazado por los dos grandes partidos nacionales -sin los cuales es imposible-, desaprobado por las fuerzas económicas de Cataluña y expresamente desatendido por sus socios de coalición en la Generalitat (Duran Lleida). Debe estar, Artur Mas, rezando para que alguien le ofrezca una salida que no parezca una derrota.

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