La ventana

Luis Carlos Peris

Buenos deseos desde el pesimismo

ENTRE la profusión de felicitaciones y buenos deseos hubo una que me llamó especialmente la atención. Decía Feliz Navidad y próspero año 2013, lo que me llevó a pensar con lógica en que todo se debía a un error del remitente. No le di más importancia hasta que días después recibí otro tarjetón con el mismo error, por lo que ya aquello daba que pensar. Efectivamente, no era yerro de los comunicantes, pues uno de ellos me comunicó que había sido adrede. ¿Y por qué, amigo? Pues por la sencilla razón de que todo indica que 2012 no tiene remedio y que los vaticinios indican que puede hasta echarle la pata a éste que fenece esta noche, por lo que procede que los deseos de mejora se aplacen un añito. Esperemos que no sean las cosas tan truculentas y que todo sea obra del pesimismo y no de un realismo bien informado. De todas formas, con sólo pensar que 2012 es bisiesto ya es para tentarse la ropa. Felicidades a todos.

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