La ciudad y los días

carlos / colón

Si el CIS fuera Casandra

CUALQUIER votante no cegado por la indignación o a la ira (y por ello dispuesto a poner en práctica lo de "muera Sansón y con él los filisteos") o no sectario (y el sectarismo se caracteriza por la negación de toda realidad que pueda poner en cuestión sus inamovibles juicios y prejuicios) sabe que, de cumplirse lo que la encuesta del CIS refleja, las cosas se pondrían muy difíciles para este país. Salvo que, utilizando los máximos arrojados por la encuesta, el PSOE se abstuviera para que una coalición formada por el PP, C's y PNV gobernara con 165 escaños. Sería, en cambio, catastrófico que el PSOE sumara sus 80 escaños a los 92 de Podemos. Fatal para España, porque sin necesidad de recurrir a las hemerotecas y videotecas para saber que lobo se esconde tras la piel socialdemócrata con la que ahora desvergonzadamente se disimula Podemos, basta leer su irreal/surreal programa Ikea u observar lo que está pasando en Cataluña para imaginar el rumbo que tomaría el país. Con resultados nefastos -y esto es lo más doloroso- para las clases más desfavorecidas y para las clases medias. Y sería fatal para el PSOE, que acabaría siendo poco a poco devorado por Podemos como las boas se tragan sus presas vivas para después digerirlas. Que este país, cosa no probable pero sí posible, tuviera como segunda fuerza política y opción primera de la izquierda una coalición populista-comunista, en vez de un PSOE socialdemócrata, sería gravísimo.

A quien le interese seriamente la igualdad, el Estado de bienestar, el europeísmo, el mantenimiento de las condiciones de vida de las clases medias y la mejora de las menos favorecidas. no les deben ser indiferentes estas cuestiones cuando voten; porque están en juego. En Francia los partidos, uniéndose, y los electores, en la segunda vuelta, frenaron el Frente Nacional. En España, me temo, es difícil que lo hagan para frenar democráticamente a Unidos Podemos. Sánchez ya ha demostrado su debilidad frente a Podemos y si no pactó fue porque Iglesias, seguro de superarle si se repetían las elecciones, le dio largas y al final no cogió la mano que le tendía. Francia frenó a Le Pen. Austria se ha librado por los pelos del FPÖ. Estados Unidos, espero, se salvará de Trump. ¿Tendrán los españoles la sensatez suficiente para frenar a los populistas demagogos antes del 26-J, o la tendrán Rajoy, Rivera y Sánchez para hacerlo después?

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