Las dos orillas

José Joaquín León

Cacerías

HEMOS leído en la Prensa que Baltasar Garzón, el juez español por definición, y Mariano Fernández Bermejo, el ministro de la Justicia que tenemos, pasaron juntos el pasado fin de semana…

-¿Es una nueva pareja de hecho?

No, en absoluto. Ni siquiera es una pareja de derecho, que sería más apropiado a sus altas misiones. Estuvieron juntos, sí, pero cada uno por su lado, quede claro, como cazadores en una cacería que se organizó en la provincia de Jaén, más concretamente en una finca llamada Cabeza Prieta, sita en Torres, la población donde nació el ilustre magistrado. De esta coincidencia han deducido algunas fuentes próximas al PP que esta cacería resultó muy extraña, pues se malician que no fueron a cazar perdices ni faisanes, ni siquiera ciervos, sino a los compañeros mártires de su partido que metieron la pata y extendieron la mano en la trama de las comisiones del alcalde de Boadilla.

-¡Pum, pum!

-¿Quién es?

-Un alcalde del PP...

Mientras no caiga un lince ibérico no habrá problemas. Los linces sí que se lo pasan bien, mientras cazan al alcalde de Boadilla. Los linces de Doñana, según hemos leído en la prensa, copularon 80 veces en 48 horas. Por lo visto, los miman y los alimentan con viagra. Son los únicos que están a salvo. Pero en las cacerías del juez Garzón no se sabe quién puede ser abatido, ni por dónde ha venido. Las mismas fuentes luminosas del PP han revelado que Baltasar Garzón, muy aficionado a la caza mayor y menor, ha participado en algunas monterías junto a dirigentes populares de la Comunidad de Madrid y Ana Pastor, que haciendo honor a su apellido también se echa al monte, a ver qué cae.

-Ha caído un pájaro, y otro que organizaba eventos para el PP.

Siguen cayendo, mientras dimiten o los echan. El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, que debe tener información de primera mano, dijo ayer que "estamos ante una auténtica cacería política". Y Soraya Sáenz de Santamaría, mujer joven de vida arriesgada, fue aún más lejos en el Congreso de los Diputados al profetizar que "van a dejar a media España en la cuneta".

Eso es lo peor. Desde los tiempos de Franco inclusive, la alta política nacional se ha decidido entre tirito y tirito. Y los grandes negocios. Aquí quien no haya participado nunca en una cacería de tronío es un matraca, sea juez, parlamentario o empresario. Vivimos en un país democrático, pero las grandes decisiones todavía se adoptan con una escopeta en la mano. ¡Pum, pum! A ver...

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