LA oferta de la Fundación La Caixa a la Junta de Andalucía para convertir las infrautilizadas Atarazanas en el tercer gran CaixaForum en importancia de España, como así denomina la entidad catalana a sus centros sociales y culturales de primer nivel, es una oportunidad histórica para Sevilla y, por extensión, para la región, que el Gobierno andaluz no puede ni debe desaprovechar. El ofrecimiento sólo tiene ventajas, ya que a cambio de una cesión por espacio de 75 años - con lo que la Administración autonómica sigue manteniendo la propiedad del edificio del siglo XIII-, la Fundación La Caixa se compromete a costear la restauración integral, que se encargaría a un arquitecto de prestigio internacional, y a mantener y dotar de contenidos un monumento que hasta ahora permanece varado en el Arenal sin uso concreto y con las más variopintas propuestas de reutilización, pero sin la dotación económica que pudiera hacerlas viables. La entidad catalana, cuya apuesta por Andalucía nadie puede poner en duda, resuelve de golpe con su oferta todas las incógnitas que se han cernido sobre el histórico inmueble: rehabilitación integral, a un coste mínimo estimado de 20 millones de euros; mantenimiento permanente y apertura diaria con, al menos, una actividad programada dentro de una serie de contenidos que supondrán la aportación anual de 3 millones de euros. La iniciativa privada, pues, está dispuesta a invertir en Sevilla para dotar a la ciudad de un potente foco emisor de cultura con capacidad de atracción para ese nuevo turismo urbano que, como dijimos en anterior comentario, se mueve hoy al socaire de los grandes eventos: exposiciones, conciertos, óperas, bienales... cultura con mayúscula, en definitiva. Si, como sería deseable, las Atarazanas se convierten en otra sede de la red de CaixaForum, Sevilla se introduciría en el circuito de grandes acontecimientos culturales que promueve la entidad catalana y al mismo nivel que Barcelona y Madrid, completando así el gran eje peninsular, de Norte a Sur, y con proyección internacional. Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. La Junta y Sevilla no pueden dejar perder la oportunidad de consolidar las Atarazanas como una gran meca cultural.

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