EN realidad el localismo nunca se ha ido, quizás porque está muy arraigado en una Andalucía inacabada, condenada a una construcción permanente y asendereada. Es como nombrar la bicha. En cuanto se toca la fibra de los poderes territoriales, no hay partido que resista sin agrietarse ni ideología que aguante la tentación del taifismo.

Ha sido resucitar Manuel Chaves el proyecto de la gran caja de ahorros de Andalucía y se han desatado los fantasmas de siempre, singularmente agresivos en Sevilla y Málaga. Natural: es donde están ubicadas las dos cajas más potentes (Cajasol y Unicaja, respectivamente), que son las llamadas a fusionarse, ya que CajaGranada y Cajasur, por distintas razones, no parecen dispuestas a diluir su identidad en una entidad superior. Y Jaén no cuenta.

El PSOE andaluz impulsa la unión de Unicaja y Cajasol, y el Partido Popular la rechaza. Lo primero obedece a la lógica, ya que la caja única -o la gran caja, si lo prefieren- es un viejo sueño de Chaves, que es el secretario general del partido. Fue dinamitado, en su primer intento, por la confluencia de diversos factores. Uno de ellos, la actuación de Magdalena Álvarez, que precisamente logró que se unieran las dos cajas (El Monte y San Fernando) que ella creía más problemático e inconveniente unir.

Ahora no está Magdalena, pero pervive una realidad mucho más terca, incluso, que la ministra de Fomento. No es otro que el dichoso localismo. La Diputación de Sevilla ha aprobado, con el respaldo del PSOE y del PP, una resolución exigiendo que la futura caja fusionada (Cajasol y Unicaja) tenga su sede en Sevilla, que es la capital de Andalucía, según el Estatuto de Autonomía. El portavoz del PP en el Ayuntamiento sevillano, Juan Ignacio Zoido, ha dicho lo mismo: si hay fusión, ha de ser con epicentro en Sevilla. El secretario general del PSOE de Málaga, Miguel Ángel Heredia, igual, pero al contrario: si se produce la fusión, la nueva caja ha de estar residenciada en Málaga, al ser Unicaja la mayor entidad financiera andaluza ya en la actualidad. Su colega y adversario en el PP, Elías Bendodo, coincide al cien por cien y propone que todos los políticos malagueños formen un frente común pro caja-en-casa. Y lo ha hecho en el tono más épico: "Debemos estar juntos y no permitir que se lleven el capital que llevamos años trabajando en Málaga".

De modo que ya está liada. Creo que va a ser difícil no ya que se llegue a la fusión de Unicaja y Cajasol, sino incluso que se inicie el proceso en una comunidad en la que hasta el gobierno ha de repartir sus consejeros equilibradamente entre las ocho provincias.

- Oiga, ¿y si dejamos que lo decidan los responsables de las cajas en vez de los políticos?

- ¿Usted en qué país vive? La respuesta es: ja, ja,ja.

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