PATIO DE BUTACAS

José Joaquín León

Cajonazos políticamente correctos

EN el Carnaval de los últimos años hay una tendencia a lo políticamente correcto dentro de un orden. Algo así se aprecia en los cajonazos. Todas no pueden estar en la final del Falla, pero a veces hay una disociación entre la decisión del jurado y los gustos mayoritarios de los aficionados. Lo peor es que, en los últimos años, parece que funciona una extraña ley de la compensación.

Este año ha sorprendido, y mucho, que la comparsa Se acabó el cuento, de Antonio Martín, se haya quedado fuera de la final. También es curioso que la siguiente en quedarse a las puertas haya sido otra comparsa tradicional, como es la de Joaquín Quiñones, mientras que las comparsas de los Carapapa, Juan Carlos Aragón y Tino Tovar (autores con fama de reivindicativos y un puntito osados) se han clasificado para la final.

El otro gran cajonazo, junto al de Martín, es el del coro de los Niños, de Nandi Migueles, que llegaba de ganar en 2011. En las chirigotas el resultado parece más normal, hasta cierto punto. Aquí el gran cajonazo no ha sido el de Los hinchapelotas, de Vera Luque, sino el del Canijo, con su Mejó no salgo. Aparte de que el tipo resulte espectacular, suponen las malas lenguas que le han pasado una factura de la funeraria por su desafortunadísimo pasodoble contra Manuel Fraga. Aunque esto no deja de ser una suposición.

La ley de la compensación funciona porque en 2011 se llevaron cajonazos Julio Pardo y El Selu, además de Juan Carlos Aragón, Los Carapapa y la chirigota de El Love. Este año le ha tocado la desgracia a Antonio Martín, Los Niños y El Canijo. A todo grande le llega su cajonazo caletero, a unos más que a otros, eso sí. Y en el caso de la comparsa de Martín y del coro de Nandi, por la misma cara.

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