Por montera

mariló / montero

Cambiemos de tercio

ESCUCHO a uno de los maestros más ilustres que ha tenido la Fiesta de los toros en la historia de España. Atiendo asombrada por el novedoso discurso que está vertiendo debido a los argumentos que me presta para que los toros no desaparezcan.

Los antitaurinos tienden a unificar todas las artes taurinas, sin distinguir las que se celebran en la calle durante un recorrido, en una plaza portátil, los toros embolaos, alanceados, con las que se representan en un ruedo. Reducen su discurso a que el animal sufre, cual persona, al ser sacrificada con saña hasta la muerte. Las fotografías viralizadas que difunden por los medios llegan a provocar repulsión en las gentes y sobre todo en los jóvenes, en las nuevas generaciones, convencidos de que matar a un toro en un ruedo es un asesinato alevoso. Muestran al animal agonizando, desangrándose por los puyazos, las banderillas, los tres intentos de muerte con la espada, el descabello y luego con las erradas puntillas que no han conseguido matar al astado. Así, a pocos jóvenes les pueden dar ganas de querer ir a los toros, o convertirse en toreros, si no se les muestra las bondades del auténtico arte y la maestría elevada del toreo. Por eso, quizá haya que recurrir a la manida pero bien traída frase popular de "renovarse o morir". ¿Cuándo fue la última vez que se modernizó la lidia? Me refiero, por ejemplo, al momento en que se decidió proteger la vida de los caballos vistiéndoles con el peto para evitar que cada tarde muriesen corneados. Supongo que aquel avance, creo que en 1928, indignaría a los más puristas. Estamos en el siglo XXI, quizá sea momento de poner todos los avances en manos de la tauromaquia para que ésta sea actualizada para que así tengamos la Fiesta en paz. Por ejemplo: que la vara del picador que termina con una puya de 60 milímetros de largo y 30 de diámetro, de acero cortante, punzante sea más corta para evitar que penetre más allá de la piel del toro. Incluso la propia puya podría tener en su interior algún desinfectante que se abriera al pincharlo para evitar el sangrado -añado, yo. Reducir el número de intentos de la suerte de entrar a matar a dos oportunidades. Y apuntillar, quizá ya fuera del ruedo o darle muerte al toro con una inyección. La pregunta queda en el aire:¿cómo se mata al toro si el torero ha fallado, ha perdido el duelo? ¿En tales circunstancias? ¿Si una lidia es entre un torero y un toro, ha de salir siempre muerto el toro fuera del indulto? Ya lo ven, renovarse o morir.

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