La ciudad y los días

Carlos Colón

Camino al infierno

COMO ustedes saben, la fiscal jefe de Sevilla ha solicitado la clausura en la red social Tuenti de la página que poseía la joven Marta del Castillo y el menor encarcelado como encubridor de su asesinato. La proliferación en medios de comunicación e internet de imágenes de la joven y de sus presuntos homicidas o cómplices sacadas de Tuenti y otras redes sociales ha aconsejado esta medida que aplaudo. Publicar estas imágenes de la joven es irrespetuoso y despiadado. Publicar las de su confeso asesino y sus cómplices es pornografía morbosa.

También comparto lo que un lector escribía en nuestra edición digital: "¿Y por qué no se condenan a las televisiones y periódicos que han PAGADO a los chavales para que les pasaran las fotos y conversaciones de Marta?... Menos demagogia". Opinión compartida por el director de comunicación de Tuenti, que ha criticado a los medios de comunicación por desproteger la intimidad de la víctima.

Desde que este infierno se desató deseaba que alguien hiciera lo que ha hecho la fiscal y pensaba lo que nuestro lector escribía. Si a alguien le parece exagerado llamar infierno al clima que ha hecho posible tanto este crimen como el tratamiento informativo que los medios le han dado y su posterior explotación por la telebasura, me permito recordarle que los viejos catecismos definían el infierno como el mal sin mezcla de bien alguno. Esto es lo que me sugiere la personalidad del presunto asesino, su frío desprecio por la vida y el sufrimiento ajenos. Y este es el camino que ha emprendido nuestra sociedad, renunciando, al parecer, a todos los ideales -desde el judeocristianismo al socialismo, pasando por la cultura grecorromana, el Humanismo y la Ilustración- que, no sin retrocesos y caídas en barbaries a veces perpetradas en nombre de estos ideales, nos han permitido avanzar hacia la democracia y la universalización de los derechos.

Aún, afortunadamente, este camino no se ha consumado. Aún no hemos creado nuestro propio infierno. Pero estamos en camino hacia él, estamos construyéndolo. No me cabe duda. Y lo peor es que no se ve en el horizonte próximo una salida clara que, como un nuevo humanismo o una nueva Ilustración, tengan la capacidad de ofrecer una herramienta capaz de transformar la realidad y corregir el rumbo hacia el infierno que hemos emprendido casi sin darnos cuenta. Porque el horror se está infiltrando tan suavemente en la cotidianidad, que lo que hasta hace poco parecía imposible o inaceptable se acepta como inevitable y hasta natural. Como hacer botellona junto al lugar en el que se buscaba el cuerpo de Marta del Castillo.

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