tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Camps y el chivo

CAMPS descubre al antropólogo René Girard, pero parece que lo ha hecho el pasado fin de semana. El lunes se presentó ante el tribunal que lo juzga exhibiendo el libro La ruta antigua de los hombres perversos. La ostentación impostada de Camps habrá provocado la sonrisa del autor francés, porque, de acuerdo con su teoría, los seres humanos están sujetos a pulsiones irracionales que buscan mimetizar personajes que toman como modelos de vida. Girard indaga bajo la esfera de lo racional, donde emergen las envidias y los odios. Es el mundo de los premios y los castigos, de las inmolaciones y las víctimas propiciatorias, que se traslada desde las construcciones religiosas a los cultivos personales de las patologías de la ambición y del poder.

La provocación no resiste la lectura del autor, que en otro de sus libros más conocidos, El chivo expiatorio, insiste en las tramas de rivalidades y odios, y en la que define como "mímesis de apropiación", el hurto de aquello que se envidia y el borrado de aquellos a los que se quiere imitar, donde la violencia no repara en el dispendio de la corrupción y el canibalismo moral. Camps se mete en un jardín de ortigas. Las traiciones y deslealtades, a las que se refiere tácitamente, tienen más que ver con las reglas no escritas de la omertà que con los escritos bíblicos en los que se basa Girard. Es difícil establecer paralelismos entre Camps y el santo Job, o incluso entre Satán y Correa...

Hay un texto más reciente de Girard que debería leer quien se autoproclamó, hace un año, como uno de los políticos "con el mayor respaldo en la historia de las democracias occidentales". Se titula Aquel por el que llega el escándalo (2006), en donde, además de insistir en la idea del bouc émissaire, el famoso chivo, hace oportunas reflexiones sobre la naturaleza de los regalos en los juegos de intercambio y poder. En muchas lenguas, dice, "la palabra que significa regalo significa también veneno", por eso "la prudencia exige una equivalencia en los regalos rigurosa". El regalo debe estar a la altura de lo que se espera obtener de él para que no resulte ofensivo, porque se sabe que entre los granujas no se cumple el aforismo que afirma "bollito de monja, quintal de trigo..."

Vuelva Camps a los Juzgados con el libro Aquel por el que llega el escándalo y, para reír mejor sus gracias, ábralo entre las páginas 25 a la 31. Seguramente, empezaremos a entender por qué la comunidad autónoma que quiso ser un parque temático de grandes eventos se hundió en los abismos del déficit público. Y si se cree un chivo expiatorio, que nos diga de qué y de quién...

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