LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

Candidata al poder

SÓLO podría escribir cosas buenas de Rubalcaba; lo conozco hace muchos años y sé que es un gran político, al que además acabo de votar en las elecciones generales, que hemos perdido, no por su culpa, pero sí con él como candidato a presidente. Hizo una campaña ejemplar, pero la crisis se está llevando demasiadas cosas por delante; lo peor, el empleo de tanta gente, mientras unos pocos se enriquecen de forma desmesurada. Profundizar en los valores de la socialdemocracia es objetivo común y ahora toca hacerlo con Andalucía.

Escribir sobre Carmen Chacón me parece necesario porque se la está cuestionando por ser mujer y no lo soporto. Desde este periódico llevo más de un año explicando esas "empinadas cuestas" que son el título genérico de estos artículos. A Chacón no se la puede apoyar por ser mujer, ni a Rubalcaba por ser hombre, pero sí por otras cosas; por ejemplo, haber sido la primera ministra de Defensa del Gobierno de España, ministerio secular y mayoritariamente masculino. No es fácil mandar sobre tantos hombres, alguna experiencia menor tengo, y lo ha hecho bien; véanse las hemerotecas y las encuestas. Estaba embarazada y fue madre siéndolo, la juzgaron por cómo iba vestida cada año a la Pascua Militar, creó escuelas infantiles, con expertas en género en misiones internacionales y mejoró las condiciones de trabajo de las mujeres en las Fuerzas Armadas, en un ministerio que no ha sido fácil para nadie y menos para una mujer.

Además, le achacan otros dos "defectos": ser joven y catalana. De lo primero sólo diré que Felipe y Zapatero fueron presidentes del Gobierno con menos años que ella y menos experiencia de gestión. Lo de ser catalana como defecto me parece tan grave como lo de ser mujer, porque la edad se pasa, pero el género y el origen nunca. Cataluña es España y no se elige dónde se nace; es hija de emigrantes, uno andaluz, y es, lo ha dicho y demostrado, antinacionalista. Milita en el PSC y defiende los intereses de su tierra, como los socialistas vascos los de Euskadi, los gallegos los de Galicia y los andaluces los de Andalucía. Ha habido otro catalán ministro de Defensa, vicepresidente del Gobierno, que fue candidato a suceder a Felipe en el 92. Nadie dijo nada sobre su catalanidad, pero no era mujer y es lo que no se resiste de Chacón.

También hubo una mujer ministra de Defensa, primero, presidenta de la República de Chile, después. Hoy preside ONU mujeres y también le dijeron que no era feminista. Carmen Calleja, con la que comparto amistad y columna, lo decía el martes pasado: "Ya es hora de tener una mujer, válida y experimentada". Mujer, joven, catalana, española y socialista.

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