La ciudad y los días

Carlos Colón

Si Cannes fuera Sevilla

Aque ustedes no conocen al alcalde de Cannes? Eso pasa porque Cannes no es Sevilla y, por lo tanto, su alcalde no es el nuestro. Si Cannes fuera Sevilla todo el mundo conocería a su alcalde: estaría en la alfombra roja dándole empujones a Spielberg y a Lucas para ponerse entre ellos, fotografiándose junto a Harrison Ford con chupa de cuero, látigo y sombrero o dándole un pisotón al minúsculo Woody Allen para posar junto a Pe. Porque si Cannes fuera Sevilla el Festival se habría montado para promocionar, no a la ciudad y al cine, sino a los políticos: como escaparate, podio, alfombra roja y taburete de sus dignísimas autoridades municipales.

Pero seamos realistas: si Cannes fuera Sevilla haría muchos años que el Festival no existiría; porque el clima político de esta ciudad es más letal para la continuidad de los proyectos culturales que el sol para los vampiros o la música country para los alienígenas de Marte ataca. El Festival de Venecia fue creado en 1932, el de Cannes en 1946, el de Berlín en 1951. El de Venecia sobrevivió al Mussolini que lo parió, a la guerra y hasta a la dirección de Giacomo Gambetti que en los 70 estuvo a punto de liquidarlo con sobredosis de contracultura. Los de Sevilla no logran sobrevivir al alcalde que los inauguró. Con Manuel del Valle (en la Diputación) nació el Festival Internacional de Cine y con Manuel del Valle (en el Ayuntamiento) murió poco después. Con Monteseirín nació el Festival de Cine Europeo y con él puede morir (o quedar tan desfigurado como Marlene Dietrich en Testigo de cargo).

Escribía en estas páginas Juan Luis Pavón: "Por mucha vanidad que tengan los políticos, organizar un festival de cine en Sevilla, y gastarse en él más de un millón de euros, ni contribuye al mercado cinematográfico ni promociona la ciudad ni interesa fuera de ella. Eso está acotado para Cannes, Venecia y Berlín. (…) Lo que Sevilla requiere es menos sucedáneo de glamour y más educación cinematográfica en los colegios". Ya, amigo Pavón. Pero entonces, ¿dónde se hacen la foto los políticos? ¿En el patio del colegio? "Enseguía" van a renunciar a salir en una televisión local y en La Suya -perdón, Canal Sur- en plan Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall; mejor aún, como el orondo alcalde de Boracho en La carrera del siglo dándole la gigantesca llave de la ciudad a un perverso profesor Fate que se la estampa en la cabeza. Pero no hay de qué preocuparse: la nueva sección de la Alianza de Civilizaciones lo arreglará todo (propuesta para el ciclo inaugural: Zulú, Jartum, Las cuatro plumas, Gunda Din y Alba de América).

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