Crónica personal

pilar Cernuda

Cansancio

EL rey Felipe pide a los dirigentes políticos que procuren que la campaña electoral sea austera y que no se canse mucho a los ciudadanos. Para ser precisos, es lo que dice el portavoz de Coalición Canaria que le trasladó ayer el Monarca, que no es lo mismo. De paso, habría que dolerse del hábito de los nuevos portavoces parlamentarios de dar cuenta de sus audiencias con el don Felipe, como ya ocurrió en la primera ronda de contactos. Se nota que los modos y la educación de los políticos de antaño tienen poco que ver con lo que se aprecia ahora.

Tiene razón don Felipe cuando da un toque sobre el cansancio. Por educación no habló de hartazgo, que es lo que sienten la mayoría de los ciudadanos españoles ante el penoso espectáculo que se vive desde el pasado 20 de diciembre, cuando pasaron por las urnas.

No sólo no dimite quien ha llevado al PSOE a su peor resultado sino que saca pecho la noche electoral y presume de haber conseguido un resultado histórico. Después se niega a hablar con quien ha ganado las elecciones generales y, como si no fuera suficiente disparate, lo acusa de bloquear la posibilidad de formar un nuevo Gobierno con él como presidente. La gente no es tonta, y es perfectamente consciente de cómo se ha movido cada uno tratando de llevar el agua a su molino.

Ciudadanos (C's) se vio triunfador al firmar un acuerdo con Pedro Sánchez, pero Albert Rivera no fue capaz de comprender que ese acuerdo era papel mojado si no contaba con el apoyo del PP, así que tanto uno como otro se han pasado dos meses mareando la perdiz acusando primero a Rajoy de no aceptar la propuesta del Rey de formar Gobierno y, después, de impedir un Ejecutivo con el apoyo de Sánchez, sin pararse ni un segundo a pensar que exigían al ganador que dejara gobernar a la segunda y a la cuarta fuerzas.

Miraron entonces a la izquierda, pero Pablo Iglesias advirtió desde el primer momento que jamás apoyaría un gobierno con Ciudadanos dentro. Pedro Sánchez llegó a creer que se convertiría en presidente del Gobierno gracias a Podemos, y cuando la formación ha seguido en sus trece, acusa a Iglesias de traicionarlo. ¿Dónde está la traición? ¿En qué no lo hizo presidente aceptando lo que quería el secretario general socialista?

Y así, cuatro meses. Cuatro. Con vaivenes, negociaciones, ahora me siento y ahora me levanto, ahora acuso y a continuación te tiendo la mano, ahora exijo y ahora cedo, ahora negocio mientras otro de los míos negocia con otro partido en la sala de al lado... Y Mariano Rajoy, en La Moncloa, quieto y sin moverse ni un milímetro porque sabía desde el principio que si Sánchez se negaba a hablar con él, no tenía ninguna posibilidad de gobernar: con Ciudadanos no sumaba lo suficiente y con Podemos ni se le pasaba por la cabeza.

Sí, los españoles están cansados de la ambición que demuestran algunos políticos. Y cansados también de su falta de inteligencia para ver diez centímetros más allá de su frente.

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